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Eduardo Manzano Moreno, Director del Centro de Ciencias Humanas y Sociales (CCHS)

“El conocimiento sin una aplicación inmediata tiende a despreciarse”

El Centro de Ciencias Humanas y Sociales (CCHS) integra siete institutos de investigación sobre Humanidades y Ciencias Sociales. Su director, Eduardo Manzano, subraya la importancia de estas disciplinas que tratan de dar respuesta a algunas de las preguntas más complejas sobre el ser humano y sus sociedades.

Eduardo Manzano. Imagen: Saura Medrano.

"La información sirve para tomar decisiones, el conocimiento permite adoptar estrategias a largo plazo"

¿Cuáles son las investigaciones más relevantes de su centro?

La investigación del CCHS está evolucionando con rapidez hacia un nuevo modelo de investigación en Humanidades y Ciencias Sociales basado en la colaboración y la multidisciplinariedad. Se están creando nuevas dinámicas de trabajo que producen resultados muy importantes en temas tales como envejecimiento, memoria histórica y justicia transicional, análisis de la ciencia y la tecnología, economía ambiental, sistemas de gobernanza contemporáneos, arqueología del paisaje e historia del Próximo Oriente, estudios culturales, historia del islam, del cristianismo y del judaísmo en épocas medieval y moderna.

¿Qué papel tienen las humanidades y las ciencias sociales dentro de la ciencia?

Es una rama científica más. Puede tener algunas peculiaridades, porque nuestro objeto de estudio es posiblemente el más complejo que existe: el ser humano y las sociedades a las que da lugar. Pero creo que de la misma manera que en el último siglo se ha producido un avance en otras ciencias, el avance en humanidades y ciencias sociales también ha sido espectacular. Hoy en día comprendemos mucho mejor las sociedades humanas de lo que se comprendían hace 100 años. Esto es algo que la gente no suele tener en cuenta, pero que implica un aumento cualitativo de conocimiento de proporciones muy considerables.

¿Cree que se les da la importancia que se merecen?

Estamos en un momento difícil. No solo en España, sino también en el resto de Europa y en EEUU. Comienza a tomar forma una concepción del saber muy utilitaria y que prima su aplicación inmediata. Todo aquel conocimiento que no tiene una aplicación inmediata tiende a despreciarse. Esto es un problema, porque ahora mismo se puede decir que hasta cierto punto las humanidades y las ciencias sociales tienen que batallar por ser reconocidas. A esto se une al problema de vivir en unas sociedades en las que parece tener mayor rango la información que el conocimiento. Sin embargo, en mi opinión, la información sirve para tomar decisiones, mientras que el conocimiento permite adoptar estrategias a largo plazo. Como a veces parece que estamos bajo la dictadura del ‘cortoplacismo’, evidentemente parece que las humanidades y las ciencias sociales cada vez tienen menos importancia. Dicho lo cual, también es verdad que estas ciencias tienen que ajustarse a la época en la que vivimos y hacer frente a preguntas cada vez más complejas, evitando caer en la autocomplacencia. No podemos volver sobre preguntas o métodos enquistados. Hay que hacer un esfuerzo por ver que la realidad y el entorno social vigente.

¿En qué tipo de investigación trabaja en la actualidad?

Mi trabajo se orienta en dos direcciones. La primera es un proyecto de investigación multidisiplinar que estudia la ciudad palatina de Madinat al-Zahra, una de las más importantes del mundo islámico llegada hasta nuestros días. Estamos haciendo avances muy importantes en el conocimiento de la cultura material de ese período y su repercusión en el ámbito europeo que están suponiendo un replanteamiento de las ideas existentes sobre el siglo X. La segunda gira en torno a una pregunta muy simple: ¿por qué las instituciones en el Occidente europeo medieval están más formalizadas y tienen mayor organización que en el mundo islámico (por ejemplo: la Iglesia, pero otros ejemplos podrían también aducirse). Es una pregunta que no tiene fácil respuesta y en la que estamos trabajando un equipo internacional y multidisiplinar.

Parte de sus trabajos se centran en el mundo islámico, ¿qué influencia tiene en la política, la economía y la sociedad española?

La mayor influencia tiene que ver con el imaginario colectivo, trufado de todo tipo de antagonismos, ignorancias y desconocimientos, especialmente graves por tratarse de un período histórico que todos deberíamos conocer mejor y por el hecho de que en nuestra sociedad hay un creciente número de ciudadanos que practican el islam y que deberían tener el respeto derivado del conocimiento.

¿Qué opina sobre las reivindicaciones de grupos como Al-qaeda que hablan de la recuperación de Al-Andalus?

Es un discurso político propiciado por una organización que utiliza medios violentos para imponer dicho discurso. Una respuesta adecuada a ese reto sería el de tratar de no repetir el mismo discurso que propicia al-Qaeda reivindicando las glorias de la Reconquista, sino incidir en la necesidad de un conocimiento cabal del pasado histórico.

Fuente: SINC
Derechos: Creative Commons
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