Una revisión de más de 1 900 estudios revela cómo el clima, el uso del territorio y las desigualdades sociales condicionan la expansión del virus en Europa y el resto del mundo. Los resultados muestran que el aumento de las temperaturas, especialmente en primavera y verano, favorecen la proliferación de mosquitos Culex que transmiten la enfermedad.
La decisión marca un nuevo golpe a las políticas climáticas instauradas en la anterior administración y anticipa un escenario regulatorio más laxo para el sector automotriz. El cambio ha desatado críticas de expertos y de Barack Obama, que advierten de un retroceso en la protección ambiental.