En diez años su incidencia ha aumentado en cuatro de las principales enfermedades sometidas a vigilancia. Desde Sanidad señalan que este incremento responde a cambios en los comportamientos sexuales y en las formas de relación, así como a la mejora de la vigilancia epidemiológica y la facilidad de acceso a pruebas diagnósticas.
Por primera vez desde la pandemia, el principal motor del gasto en este ámbito no ha sido el Mecanismo de Recuperación y Resiliencia (MRR) europeo, sino el esfuerzo nacional, según la Fundación Cotec. Este se concentra en defensa, mientras que los recursos para los organismos públicos de investigación civil avanzan más lentamente.