Los glóbulos blancos quedan ‘marcados’ en su ADN cuando una persona sufre obesidad, según un nuevo estudio europeo. Según los resultados, esta marca puede suponer una continuación del riesgo de padecer enfermedades relacionadas incluso después de haber perdido peso.
Este microambiente entre las células del cerebro permite el movimiento de los neurotransmisores, lo que influye en la rapidez y en la precisión de la comunicación neuronal. El nuevo trabajo ha descubierto que este ‘hueco’ extracelular no es pasivo, como se creía hasta ahora, sino que posee un rol importante en el correcto funcionamiento del cerebro.