Un estudio del Centro de Astrobiología, INTA-CSIC, describe una emanación a 2,5 km de profundidad frente a Antofagasta (Chile), con gran diversidad de microorganismos implicados en ciclos biogeoquímicos. A diferencia de otros sistemas similares, no presenta metano, lo que la convierte en un entorno de especial interés científico.
Estas estructuras geológicas desempeñan un papel dual: pueden facilitar el ascenso del magma, pero también reducir su presión e interrumpir una posible erupción. Un estudio amplía el conocimiento sobre las erupciones fallidas y aporta nuevas claves para la prevención de futuras crisis sísmicas.