El incremento global de las temperaturas podría limitar la práctica de ejercicio de millones de adultos antes de mediados de siglo, con un impacto significativo en la mortalidad prematura y en las pérdidas de productividad.
Un análisis internacional revela que pesticidas, medicamentos y otros compuestos creados por el ser humano constituyen una fracción notable de la materia orgánica disuelta en el agua marina. Esto es más evidente en zonas cercanas a la costa, y persisten incluso en océanos abiertos, lo que plantea riesgos para la biodiversidad y la salud de los ecosistemas.