A medida que la sociedad se ha extendido y expulsado a los animales de sus hábitats, estos insectos han cambiado significativamente su dieta. Un estudio revela que algunos mosquitos se alimentan de seres humanos con más frecuencia debido a la escasez de presas.
Una investigación norteamericana revela que los mismos procesos defensivos que protegen a los ratones durante su juventud los dañan cuando son viejos. Todavía queda por confirmar si estos mecanismos se aplican también en seres humanos.