Las primeras mediciones detalladas de la composición química de este visitante procedente de otro sistema estelar indican que se originó alrededor de una estrella muy antigua y pobre en elementos pesados. El hallazgo, publicado en Nature Astronomy, aporta nuevas pistas sobre la formación de sistemas planetarios más allá del nuestro.
Un nuevo análisis de los restos óseos de la cueva de Liang Bua revela que el Homo floresiensis no poseía un comportamiento tan sofisticado como se creía, sino que se alimentaba de los restos de grandes presas abandonados por los reptiles.