Suscríbete al boletín semanal

Recibe cada semana los contenidos más relevantes de la actualidad científica.

Si estás registrado

No podrás conectarte si excedes diez intentos fallidos.

Si todavía no estás registrado

La Agencia SINC ofrece servicios diferentes dependiendo de tu perfil.

Selecciona el tuyo:

Periodistas Instituciones
Si estás registrado

No podrás conectarte si excedes diez intentos fallidos.

Si todavía no estás registrado

La Agencia SINC ofrece servicios diferentes dependiendo de tu perfil.

Selecciona el tuyo:

Periodistas Instituciones

Bananeros intensivos, la comida rápida que perjudica a los murciélagos

En Costa Rica, los árboles bananeros son una importante fuente de alimento para los murciélagos siricoteros de Pallas, protagonistas del #Cienciaalobestia. Un nuevo estudio muestra que los que se nutren en plantaciones intensivas tienen una menor diversidad en su microbiota intestinal que los que recurren al néctar de los bananos que crecen en los bosques o que han sido cultivados ecológicamente. 

El murciélago siricotero de Pallas (Glossophaga soricina) se alimenta del néctar de los bananos en Costa Rica. / Julian Schneider

Los murciélagos que se alimentan del néctar de los árboles bananeros cultivados de forma intensiva en las plantaciones costarricenses presentan una microbiota intestinal menos diversa que los que se nutren de los que crecen de manera natural en los bosques o en cultivos ecológicos.

Los quirópteros que buscan comida en los cultivos ecológicos presentan microbiotas intestinales diversas e individualizadas

Así lo revela un nuevo estudio, publicado en la revista Frontiers in Ecology and Evolution, que muestra la relación entre la alteración de los hábitats, la agricultura sostenible y la microbiota intestinal de la fauna salvaje.

“Tanto las plantaciones de bananos orgánicas como el monocultivo tradicional son fuentes de alimento para algunas especies de murciélagos. Sin embargo, en los quirópteros que se nutren del néctar de los cultivos intensivos se observa que la diversidad de su microbiota intestinal es menor. Esto podría ser un signo de disbiosis intestinal, es decir, un desequilibrio de sus simbiontes microbianos, que puede ser perjudicial para su salud” explica Priscilla Alpízar, autora del estudio y estudiante de doctorado en el Instituto de Ecología Evolutiva y Genómica de la Conservación de la Universidad de Ulm (Alemania).

“En cambio, los murciélagos que buscan comida en las plantaciones orgánicas presentan microbiotas intestinales diversas e individualizadas, más parecidas a las de sus homólogos que se alimentan en el bosque”, añade la investigadora. 

La comida rápida reduce la diversidad bacteriana

La disbiosis intestinal es un desequilibrio persistente de la comunidad microbiana del intestino y está relacionada con una mayor propensión a padecer enfermedades. Los estudios realizados en humanos han demostrado que una dieta a base de comida rápida puede producir este desajuste, al reducir la diversidad de las bacterias que se encuentran en nuestro intestino. Sin embargo, esta es la primera vez que se observa un efecto similar en la fauna salvaje.

“Queríamos investigar el impacto de los cultivos intensivos en la fauna local y averiguar si la agricultura sostenible tiene los mismos efectos”, afirma la experta.

Los quirópteros que encontraban su comida en las plantaciones eran más grandes y pesados que sus homólogos del bosque

Los científicos examinaron muestras fecales de murciélagos que se alimentan en ambos tipos de plantaciones, así como de los que lo hacen en su hábitat natural, para averiguar qué grupos bacterianos estaban presentes, ausentes, eran más comunes o estaban vinculados a un hábitat específico. También midieron otros parámetros relacionados con la forma física de estos animales, como su tamaño y peso.

“Los animales que encontraban su comida en los cultivos convencionales y en los ecológicos eran más grandes y pesados que sus homólogos del bosque, lo que sugiere que las plantaciones proporcionan una fuente de alimento estable”, indica Alpízar.

El papel de las microbios intestinales

“Encontramos una relación interesante entre la composición del microbioma intestinal y el estado de los murciélagos. Algunas bacterias intestinales estaban asociadas solo a los de mayor masa corporal residual y a los de los bosques naturales, lo que sugiere que estos microbios podrían desempeñar un papel en la acumulación de grasa”, explica la autora. 

Nuestro estudio demuestra que unas prácticas agrícolas más sostenibles pueden tener un menor impacto en la vida silvestre

Priscilla Alpízar

“Dado que los quirópteros que se nutren en las plantaciones no necesitan volar largas distancias para buscar comida, tiene sentido que no necesiten ayuda de las bacterias para almacenarla. Sin embargo, para aquellos que buscan comida en el bosque, la reserva de grasa es importante porque el alimento es estacional y está ampliamente distribuido en parches”, continúa la científica.

Según los investigadores, es necesario realizar más estudios para averiguar si los pesticidas, o la provisión de una fuente de alimento abundante, pero única, causan los cambios en la microbiota intestinal del murciélago y, además, si hay consecuencias a largo plazo para su salud.

“Nuestro estudio demuestra que unas prácticas agrícolas más sostenibles pueden tener un menor impacto en la vida silvestre. Estos hallazgos pueden liderar los esfuerzos para trabajar conjuntamente con productores y consumidores hacia una agricultura más sostenible y respetuosa con estos animales”, concluye Alpízar.

Referencia:

Alpízar et al. “Agricultural Fast Food: Bats Feeding in Banana Monocultures Are Heavier but Have Less Diverse Gut Microbiota”. Frontiers in Ecology and Evolution 2021

Fuente: SINC
Derechos: Creative Commons.
Artículos relacionados
Análisis
Una guía ética para respetar los restos humanos
Carles Lalueza-Fox

Expertos en paleogenética, ética y conservación museística han acordado unas normas mínimas para investigar el ADN antiguo. Entre ellas destacan el compromiso a que los datos genéticos obtenidos sean de dominio público y a colaborar con grupos de interés para garantizar el respeto y la sensibilidad a los grupos nativos implicados.

Los vikingos ya estaban presentes en América hace exactamente 1.000 años

El hallazgo de un conjunto de artefactos de madera en Terranova, Canadá, del año 1021 confirma la presencia de los nórdicos en el continente. El equipo de científicos ha logrado datar por radiocarbono, y con gran precisión, los materiales que utilizaron los que pudieron ser los primeros humanos en cruzar el Atlántico.