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Cuervos y urracas muestran una inesperada generosidad

Hasta ahora, diferentes estudios habían observado tendencias egoístas en los córvidos más inteligentes, pero un nuevo trabajo revela más bien lo contrario en varias especies, protagonistas de #Cienciaalobestia. Estas aves son espontáneamente altruistas en beneficio del grupo, sobre todo las que son altamente tolerantes y cooperan para criar.

Los córvidos, como las urracas, ayudan de forma desinteresada a otros de su grupo. / Pixabay

Cuervos, conejas, urracas y sus parientes son conocidos por tener una inteligencia excepcional, que les permite resolver problemas complejos, utilizar herramientas o ser más astutos que sus congéneres. Sin embargo, una capacidad que los seres humanos valoran mucho parecía faltar en su repertorio conductual: la generosidad.

“La generosidad espontánea, sin esperar inmediatamente algo a cambio, es una piedra angular de la sociedad humana cuyos fundamentos evolutivos aún no se comprenden completamente”, señala Lisa Horn

Hasta ahora, se había demostrado que solo algunas especies dentro de la familia de los cuervos actuaban con generosidad en condiciones experimentales, mientras que los cuervos más inteligentes, por ejemplo, habían mostrado tendencias egoístas en múltiples estudios.

Un nuevo trabajo, liderado por la Universidad de Viena, en Austria, ha logrado comprobar en un nuevo experimento si la vida social de los córvidos es un factor crucial para que estos beneficien a los miembros de su grupo o no. Los resultados se han publicado en la revista eLife.

“La generosidad espontánea, sin esperar inmediatamente algo a cambio, es una piedra angular de la sociedad humana cuyos fundamentos evolutivos aún no se comprenden completamente. Una hipótesis postula que criar descendientes de manera cooperativa puede haber promovido la aparición de una tendencia a beneficiar voluntariamente a los miembros del grupo en los primeros grupos humanos”, señala la autora principal Lisa Horn, del departamento de Biología Cognitiva y del Comportamiento de la universidad austríaca.

“Otra hipótesis especula que solo una mayor tolerancia hacia los miembros del grupo y un nivel reducido de agresión hacen posible una conducta generosa”, continúa. Pero estas evidencias solo se habían probado en humanos y otros primates no humanos. Hasta ahora no se habían obtenido resultados en otros animales.   

Corneja

Corneja. / Pixabay

Un balancín para aportar comida al resto

Teniendo en cuenta que algunas de las especies de córvidos cooperan para criar a sus polluelos y anidan relativamente cerca de sus congéneres, demostrando cierta tolerancia, el equipo de investigación, que contó con la colaboración de la Universidad de Utrecht (Países Bajos), comprobó la conducta altruista mediante un experimento con varias de ellas.

Los investigadores prepararon un sistema en el que los pájaros podían subirse a una percha con mecanismo de balancín que permitía que otras aves tuvieran comida al alcance. Si el pájaro en cuestión que se balanceaba quería comida únicamente para él, solo tenía que abandonar la percha.   

“Lo que más me fascina es que en animales tan diferentes a nosotros, unos mecanismos evolutivos muy similares a los de nuestros antepasados ​​humanos parecen haber favorecido la aparición de comportamientos generosos”, concluye Horn

Dado que las aves no podían obtener nada por sí mismas, los autores argumentaron que solo las aves verdaderamente generosas continuarían entregando comida a los miembros de su grupo a lo largo de múltiples sesiones experimentales.

Este comportamiento se demostró en las especies de córvidos que cooperan juntas para criar a sus polluelos. Entre los ejemplares machos, los investigadores también encontraron evidencias que apoyaban la hipótesis de que una alta tolerancia hacia los congéneres es importante para que sean generosos. Los machos de especies que habitualmente anidan muy cerca unos de otros fueron particularmente altruistas.

Estos resultados respaldan la hipótesis de que la crianza de manera cooperativa y el aumento de los niveles de tolerancia pueden haber promovido la aparición de tendencias generosas no solo en los seres humanos, sino también en otros animales.

“Lo que más me fascina es que en animales tan diferentes a nosotros, mecanismos evolutivos muy similares a los de nuestros antepasados ​​humanos parecen haber favorecido la aparición de comportamientos generosos”, concluye Horn. Sin embargo, se necesitan más estudios con diferentes especies de aves, como los loros u otros taxones de animales, para investigar más a fondo estas conexiones.

Referencia:

Horn L, Bugnyar T, Griesser M, Hengl M, Izawa E-I, Oortwijn T, Rössler C, Scheer C, Schiestl M, Suyama M, Taylor AH, Vanhooland L-C, von Bayern AMP, Zürcher Y, Massen JJM 2020. “Sex-specific effects of cooperative breeding and colonial nesting on prosociality in corvids”. eLife DOI: 10.7554/eLife.58139

Fuente:
SINC
Derechos: Creative Commons.
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