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Desarrollan prototipos de sensores para la detección de gases tóxicos empleados como armas químicas

Científicos del Instituto de Reconocimiento Molecular y Desarrollo Tecnológico de la Universidad Politécnica de Valencia y del Departamento de Química Orgánica de la Universitat de València han desarrollado distintos prototipos de sensores para aplicarlos en la detección de gases de guerra química, fundamentalmente gases nerviosos (sarin, soman y tabum).

Uno de los miembros del equipo de científicos valencianos que trabaja en esta línea de investigación para el desarrollo de sensores

Las pruebas desarrolladas hasta el momento se han realizado con lo que se llaman simulantes, “sistemas que reaccionan igual pero no son tan tóxicos como estos gases”, según explican los investigadores valencianos. Sus trabajos fueron publicados el año pasado en “Chemical Communications”, revista de reconocido prestigio internacional en el campo de la investigación química.

Los prototipos de sensores desarrollados por los investigadores de la Politécnica de Valencia y la Universitat de València cambian de color o fluorescencia ante la presencia de estos gases. Los sensores actúan por reacción química asociada a un cambio de color y se han probado tanto en fase gas como en disolución acuosa. De este modo, con estos sensores se podría detectar también un posible ataque químico provocado por la contaminación del agua con estos tipos de gases.

Según apunta Ramón Martínez Máñez, investigador del Instituto de Reconocimiento Molecular y Desarrollo Tecnológico de la UPV, ya existen sistemas de detección, la mayoría de ellos basados en metodologías físicas o enzimáticas. Sin embargo, estos dispositivos presentan ciertas carencias como una baja selectividad y su uso presenta algunas dificultades.

“Frente a estos métodos clásicos, en los últimos años la investigación se encamina hacia sensores químicos o reactivos. En nuestro caso, nos centramos en el desarrollo de sondas colorimétricas que permitan detectar los gases nerviosos de forma rápida y fiable”, añade Ana Costero, investigadora del Departamento de Química Orgánica de la Universitat de València.

El equipo de investigadores valencianos trabaja también en el estudio y desarrollo de lenguas y narices electrónicas para la detección de estos gases. La respuesta –detección- en este caso sería electrónica, no visual como en el caso de los sensores colorimétricos.

Detección de explosivos

“Hemos hecho pruebas con lenguas electrónicas y tenemos ya unos resultados preliminares positivos, si bien tanto en un caso como en otro debemos dejar claro que su implantación a nivel de calle todavía queda lejana”, advierte Martínez Máñez. Otro de los ámbitos en los que investiga este equipo interdisciplinar de la UPV y la UV es el desarrollo de sensores para la detección de explosivos, sobre todo de algunos que se han empleado en ataques terroristas y que son difíciles de detectar.

“Este tipo de sensores tiene muchas aplicaciones y muchas ventajas. Se pueden utilizar en el ámbito militar, en aeropuertos… Hoy ya hay equipos que detectan estos gases, que son muy fiables, pero son caros y no portátiles, un hándicap que se puede solventar con este tipo de sensores en los que estamos trabajando. Por ejemplo, el sensor puede ser una etiqueta que vaya adherida al traje de un militar”, concluye Ramón Martínez Máñez.

El equipo de investigadores aglutina una amplia y reconocida experiencia tanto nacional como internacional en el campo de la química. Lleva años trabajando de forma conjunta en distintos proyectos y publicaciones, fruto de lo cual firmaron un convenio de colaboración a principios de 2008, que sirvió de germen para la creación del Instituto Interuniversitario de Reconocimiento Molecular y Desarrollo Tecnológico.

Fuente: UPV
Derechos: Creative Commons
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