CIENCIAS NATURALES: Ciencias de la Tierra y del Espacio

Detectan ondas sísmicas producidas por una ciclogénesis explosiva

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Un equipo internacional de investigación ha registrado por primera vez tanto las ondas P –que solo detectan los animales– como las S –más lentas y detectables por las personas durante un seísmo– producidas por un microsismo. Al rastrear el camino de estas ondas, los científicos han podido además encontrar la fuente originaria: una ciclogénesis explosiva generada en el norte del océano Atlántico. El estudio ha sido portada esta semana en la revista Science

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SINC | | 25 agosto 2016 20:00

<p>Vista del Huracán Danielle desde la ISS. / NASA</p>

Vista del Huracán Danielle desde la ISS. / NASA

Una ciclogénesis explosiva –formación a gran velocidad de un nuevo ciclón– ocurrida en el norte del océano Atlántico fue el detonante de un débil temblor, llamado microsismo, en las profundidades de la Tierra, según un estudio publicado en Science. Gracias a este fenómeno, un equipo de investigación internacional ha podido detectar por primera vez no solo las ondas primarias (P) sino también las secundarias (S), hasta ahora nunca registradas, que se trasmiten tras un microsismo.

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El estudio sobre el microsismo producido por una ciclogénesis explosiva es portada esta semana en la revista Science.

“El fuerte viento de la ciclogénesis explosiva excitó las olas del océano cuyo chapoteo constante con el fondo marino y el suelo terrestre generó ondas sísmicas”, explica a Sinc Kiwamu Nishida, uno de los autores del estudio e investigador en la Universidad de Tokyo (Japón).

Detectables en cualquier parte del mundo con sismógrafos, los microsismos tienen dos formas de propagarse por el planeta: por el exterior o por el interior del planeta. Por su mayor velocidad y por otorgar más información acerca del epicentro  –la fuente del temblor–, las internas son las más estudiadas por los expertos.

Estas se dividen en ondas longitudinales primarias (P) –aquellas que solo los animales detectan antes de un seísmo– y ondas transversales o secundarias (S) –más lentas y detectables por las personas durante un terremoto– que son las que mayores daños producen sobre el terreno.

Hasta ahora, los científicos solo habían podido registrar las ondas P, pero gracias a un despliegue de una Red Sismográfica de Alta Sensibilidad (High-Sensitivity Seismograph Network) situada en el fondo marino, el equipo ha logrado captar también las ondas S en 202 estaciones sismográficas del centro y sur de Japón.

Seguir el rastro

Además de registrar las ondas, los autores pudieron determinar tanto la dirección como la distancia a la que se encontraba la fuente sísmica. De esta forma, llegaron a la conclusión de que el microsismo lo había originado una ciclogénesis explosiva ocurrida en el Atlántico norte.

“Los microsismos no siempre están relacionados con actividades sísmicas mayores como terremotos, sino que ocurren constantemente sin que los percibamos. Pero cuanto más severa es una tormenta, mayor probabilidad de que ocurra un seísmo posterior”, aclara Nishida.

Una ciclogénesis explosiva producida en el océano Atlántico provoca un oleaje que incita temblores leves y profundos en la corteza oceánica. Las ondas de estos microsismos viajan a través de la tierra y que pueden detectarse en lugares lejanos al epicentro. Por primera vez, estaciones símicas situadas en Japón, registraron no solo las ondas P sino también las S, hasta ahora nunca registradas. / Kiwamu Nishida and Ryota Takagi

Una ciclogénesis explosiva producida en el océano Atlántico provoca un oleaje que incita temblores leves y profundos en la corteza oceánica. Las ondas de estos microsismos viajan a través de la tierra y que pueden detectarse en lugares lejanos al epicentro. Por primera vez, estaciones símicas situadas en Japón, registraron no solo las ondas P sino también las S, hasta ahora nunca registradas. / Kiwamu Nishida and Ryota Takagi

Este estudio supone una importante pieza al complejo rompecabezas que forma el interior de la Tierra, y aporta información acerca de los caminos que recorren las ondas y la composición del suelo a través de la cual viajan.

Según los investigadores, su observación otorga a los sismólogos una nueva herramienta que ayudará a entender sus movimientos y los seísmos, y a mejorar la detección precoz de los terremotos y tormentas oceánicas.

Referencia bibliográfica:

K. Nishida y R. Takagi:"Teleseismic S wave microseisms". Science 26 de agosto de 2016. 353(6302): 919-921

P. Gerstof: “‘Weather bomb’ induced seismic signals". Science 26 de agosto de 201. 353(6302): 869-870

Zona geográfica: España
Fuente: SINC

Comentarios

  • Olga |26. agosto 2016 09:44:45

    Siento en general los terremotos en cualquier lugar del mundo desde hace mucho tiempo. Más de 20 años.
    Vivo en una zona donde no hay sismos.
    La forma de presentirlos fue cambiando: últimamente en los oídos de distintas maneras, etc.. Cuando el primer Tsunami, fue muy complicado por que fueron varios días antes de sentirme muy mal sin razón aparente.
    En los próximos aunque hubo diferencias, ya los "identifiqué": En el último, dos días antes, comenté con varias personas que "iba a haber un Tsunami"
    Trato de hacerme la que no se da cuenta pero de todos modos hay sentimientos de frustración e impotencia, entre otros.
    Me alegra muchísimo este hallazgo científico. Tengo esperanzas de que en algún momento pueda usarse como prevención.
    Saludos

    Responder a este comentario

    • Paul Ubell |29. agosto 2016 14:43:15

      Tienes la capacidad de percibir las ondas omega, o secundarias. Sería excelente analizar tu caso a profundidad. Un abrazo.

      Responder a este comentario

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