Suscríbete al boletín semanal

Suscríbete para recibir cada semana el boletín SINC con los contenidos más relevantes y no te pierdas nada de la actualidad científica.

Suscríbete al boletín semanal
Si estás registrado

No podrás conectarte si excedes diez intentos fallidos.

Si todavía no estás registrado

La Agencia SINC ofrece servicios diferentes dependiendo de tu perfil.

Selecciona el tuyo:

Periodistas Instituciones
Si estás registrado

No podrás conectarte si excedes diez intentos fallidos.

Si todavía no estás registrado

La Agencia SINC ofrece servicios diferentes dependiendo de tu perfil.

Selecciona el tuyo:

Periodistas Instituciones

El enterramiento en tumba o cueva implicaba diferencias sociales en el Neolítico

Un estudio liderado por la Universidad del País Vasco ofrece nuevas perspectivas sobre las diferentes prácticas mortuorias de los humanos del Neolítico en Europa Occidental. Los investigadores plantean que las clases inferiores eran enterradas en cuevas. En cambio, para los individuos de mayor rango se reservaban fosas monumentales, cuya construcción implicaba una considerable inversión de mano de obra.

Fosa megalítica (Chabola de la Hechicera) y en el fondo, la cordillera de Cantabria, donde se ubican las cuevas incluidas en el estudio / Teresa Fernández Crespo (UPV/EHU)

Un análisis isotópico de restos hallados en tumbas y cuevas megalíticas de España apunta a que existían grandes diferencias en la forma de vida de las personas enterradas en cuevas o fosas monumentales durante el Neolítico, según un estudio publicado en la revista PLOS ONE por Teresa Fernández Crespo y Rick Schulting, de las universidades del País Vasco y Oxford (Reino Unido).

"A pesar de vivir en estrecha proximidad, estas comunidades tenían vidas distintas que implicaban una división del paisaje", dice Teresa Fernández

Además, el trabajo ofrece nuevas perspectivas sobre la relación entre estos enterramientos y el estilo de vida, la dieta, la subsistencia y la aparición de la desigualdad socioeconómica en este periodo en Europa Occidental.

"Utilizando análisis de isótopos estables de carbono y nitrógeno de restos humanos y animales, nuestra investigación ha identificado distinciones significativas entre las personas enterradas en cuevas y tumbas megalíticas del Neolítico Tardío en el centro-norte de España", dice Fernández Crespo, autora principal del estudio. "Esto implica que, a pesar de vivir en estrecha proximidad, estas comunidades tenían vidas distintas que implicaban una división del paisaje", añade.

Investigaciones anteriores sobre las prácticas funerarias del Neolítico en Europa Occidental habían revelado variaciones en la ubicación y el tratamiento de los entierros, pero su significado era difícil de interpretar.

Para estudiar más a fondo las implicacones de las diferentes prácticas de enterramiento dentro de una misma ubicación y período de tiempo, los autores analizaron las mediciones de isótopos de carbono y nitrógeno de colágeno óseo de 166 individuos. Lo llevaron a cabo en una serie de monumentos mortuorios y cuevas estrechamente contemporáneas del Neolítico Tardío (3.500 a 2.900 a.C.), situados de forma muy próxima en el centro-norte de España, como la Chabola de la Hechicera del País Vasco.

El análisis isotópico de estas fosas y cuevas megalíticas sugiere una dieta en su mayoría constituida por trigo y cebada, así como el consumo de una cantidad sustancial de proteínas de ganado vacuno y ovino. Además, el trabajo apunta diferencias muy significativas de isótopos de carbono entre personas enterradas en los dos tipos de yacimientos funerarios.

“Estas divergencias parecen estar correlacionadas con la elevación del terreno, temperatura y precipitación, lo que implica que el uso de la tierra se repartía a una escala sorprendentemente local”, señala el trabajo.

El trabajo apunta diferencias muy significativas de isótopos de carbono entre personas enterradas en los dos tipos de yacimientos funerarios

¿Diferentes clases sociales o distintos modos de vida?

Los autores proponen dos posibles explicaciones. La primera es que esta división de la tierra podría indicar diferentes clases socioeconómicas dentro de una misma comunidad. Las clases inferiores estarían enterradas en cuevas con acceso restringido a los recursos agrícolas. Los individuos de mayor rango en la comunidad serían enterrados en fosas monumentales cuya construcción implica una considerable inversión de mano de obra.

Alternativamente, también consideran la posibilidad de que esta división del paisaje pueda involucrar a diferentes poblaciones, con prácticas funerarias distintas y con economías de subsistencia que divergían en algún aspecto.

Futuras investigaciones sobre la dentina –tejido intermedio blando– y el esmalte irán enfocadas a identificar la edad en la que aparecieron las diferencias isotópicas y los diferentes patrones de movilidad y uso del paisaje en esta área.

Referencia bibliográfica:

Fernández-Crespo T, Schulting RJ (2017) Living different lives: Early social differentiation identified through linking mortuary and isotopic variability in Late Neolithic/ Early Chalcolithic north-central Spain. PLoS ONE 12(9): e0177881. https://doi.org/10.1371/journal.pone.0177881.

Fuente: SINC
Derechos: Creative Commons
Artículos relacionados
Crece rápido y muere joven: esto explica por qué predominaron los dinosaurios gigantes

Un tiranosaurio no pesaba más que unos kilos al nacer y era del tamaño de un perro, pero de adulto superaba con creces la tonelada y los 12 metros de longitud. Esta disparidad de cuerpos entre crías y adultos y el rápido crecimiento de los juveniles de megaterópodos, los dinosaurios carnívoros que pesaban más de mil kilos, pudo influir en la estructura y la baja diversidad de las comunidades de dinosaurios en general.

El perro más antiguo de América revela nuevos datos de la llegada de los humanos al continente

Un equipo de científicos, liderado por la Universidad de Búfalo en EE UU, ha hallado los restos más antiguos de un perro doméstico descubiertos en América. Los fragmentos de hueso apoyan la teoría de que estos animales podrían haber migrado con los humanos a lo largo de la costa del Pacífico.