La E-cadherina, una proteína esencial para mantener unidos muchos tejidos, también permite a las células epiteliales eliminar las que mueren a su alrededor. El hallazgo, observado en embriones de pez cebra y ratón, podría aportar nuevas claves para comprender la inflamación crónica.
Una proteína encargada de mantener unidas células y tejidos también ayuda a las células epiteliales, que se agrupan en capas continuas y selladas, a engullir las células muertas cercanas.
Los restos de las células agonizantes son una de las principales causas de inflamación. El hallazgo, realizado por un equipo del Centro de Regulación Genómica (CRG) de Barcelona, podría por tanto aportar nuevas claves para comprender las enfermedades inflamatorias crónicas.
El estudio, publicado en Nature Communications, se centra en el complejo E-cadherina, formado por la E-cadherina y otras tres proteínas. Juntas unen las células que recubren la piel, el intestino y las vías respiratorias y proporcionan un soporte estructural que evita que los tejidos se desintegren. Cada célula de estos tejidos epiteliales se aferra mediante la E-cadherina a la célula contigua.
Un equipo dirigido por Verena Ruprecht, actualmente en la Universidad de Innsbruck (Austria), ha estudiado los epitelios en embriones vivos de pez cebra y ratón y ha observado que esta maquinaria también se ensambla en el punto exacto en el que una célula muerta entra en contacto con una célula epitelial.
Los investigadores se preguntaron si la proteína y sus acompañantes se aferraban a la célula muerta del mismo modo que a las células vecinas. Para averiguarlo realizaron dos pruebas.
En la primera ofrecieron al tejido células muertas a las que se había eliminado la E-cadherina y el tejido las retiró con la misma eficacia que las normales. En la segunda utilizaron gotas de grasa que no contenían ninguna proteína, pero sí portaban una señal que las células muestran en su superficie cuando mueren. También fueron engullidas.

Nos ha sorprendido descubrir que las células epiteliales reutilizan su maquinaria molecular de adhesión, el ‘pegamento’ que normalmente las mantiene unidas, para engullir células que mueren

“Nos ha resultado muy llamativo descubrir que las células epiteliales reutilizan su maquinaria molecular de adhesión, el ‘pegamento’ que normalmente las mantiene unidas, para engullir células que mueren”, afirma Ruprecht, autora principal del estudio.
Las células encargadas de esta tarea forman parte de una barrera que debe permanecer impermeable, por lo que envolver algo del tamaño de otra célula supone una dificultad considerable.
Las imágenes muestran que las células pueden engullir a las que mueren sin perder su función de barrera. La parte inferior se deforma y envuelve la célula muerta, mientras que la superior permanece prácticamente inmóvil y mantiene el tejido sellado.
Ruprecht lo compara con una fila de bailarines con los brazos entrelazados: el torso permanece firme mientras los pies cambian de movimiento cuando aparece una célula muerta. “Es el mismo bailarín con una coreografía distinta”, señala.
El estudio también muestra que varias proteínas del complejo E-cadherina regulan la fuerza y la flexibilidad necesarias para este proceso. Cuando los investigadores alteraron algunas de ellas, las células dejaron de ser capaces de engullir las células muertas.
El equipo comprobó después que el mecanismo también funciona en mamíferos. En embriones tempranos de ratón, bloquear la E-cadherina impidió eliminar las células muertas, igual que ocurría en el pez cebra, lo que indica que se trata de un mecanismo compartido por los vertebrados.
Los embriones se utilizaron porque son transparentes y permiten observar en vivo estos procesos celulares con una resolución difícil de alcanzar en el cuerpo humano.
Aún queda por saber si el mismo mecanismo funciona en animales adultos o en tejidos humanos. Sin embargo, ya se conoce que los epitelios adultos eliminan células muertas en órganos como la retina, el colon, las vías respiratorias y la glándula mamaria. Además, la E-cadherina está presente en los epitelios de todo el cuerpo y apenas ha cambiado a lo largo de la evolución.
Comprender este mecanismo puede ser relevante para la salud porque, cuando las células muertas no se eliminan correctamente, se fragmentan y liberan su contenido, lo que puede favorecer la inflamación crónica.

Estudiar los mecanismos por los que las células que mueren pueden eliminarse de los tejidos de forma eficaz es de gran relevancia para la salud humana

El estudio indica que este proceso no depende solo de las señales químicas que recibe la célula. También necesita capacidad para cambiar de forma y engullir los restos sin dañar el tejido.
“Estudiar los mecanismos por los que las células que mueren pueden eliminarse de los tejidos de forma eficaz es de gran relevancia para la salud humana”, concluye Ruprecht.
Referencia
Batet, Häkkinen, Bianchi et al. Nature Communications, 2026. DOI: 10.1038/s41467-026-76710-1