BIOMEDICINA Y SALUD: Psiquiatría

Las conclusiones aparecen en el ‘International Journal of Clinical and Health Psychology’

Escribir después de un atentado como el 11-S o el 11-M tiene efectos positivos a medio plazo

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Un nuevo estudio analiza, a través de la escritura expresiva, los procesos psicosociales que se generaron tras los atentados en Nueva York y en Madrid. A pesar de las diferencias culturales de ambas poblaciones, los resultados muestran la universalidad de los sentimientos y pensamientos tras este tipo de sucesos traumáticos.

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SINC | 10 marzo 2009 17:45

<p>La ira y el enfado fueron sentimientos comunes tras el 11-M. Foto: SINC.</p>

La ira y el enfado fueron sentimientos comunes tras el 11-M. Foto: SINC.

La población que vivió los atentados terroristas del 11 de septiembre de 2001 en Nueva York (11-S) y del 11 de marzo de 2004 en Madrid (11-M) necesitó comunicar sus sentimientos, pensamientos y emociones. El propósito del trabajo que ha publicado la revista International Journal of Clinical and Health Psychology fue comparar la diferente reacción de ambas naciones ante dichos actos violentos a través de la escritura expresiva.

“Tras el 11-M tuvimos la oportunidad, por desgracia, de preguntar a las personas que habían vivido esa experiencia directa o indirectamente qué pensaban y cómo se sentían tras los atentados terroristas”, explica a SINC Itziar Fernández, autora del estudio y profesora en la Universidad Nacional de Educación a Distancia (UNED).

“Después de los atentados, se temía mucho que la población se viera afectada por el estrés post-traumático. Finalmente, aunque la ciudadanía se vio conmovida, supo sobreponerse a los acontecimientos y adaptarse a la situación”, comenta la investigadora.

A partir de las narraciones de 325 personas residentes en EE UU y de 333 residentes en España, la investigadora y su equipo examinaron cómo ambas poblaciones pusieron en palabras sus sentimientos y pensamientos.

El análisis lingüístico de los textos, realizado a través del programa Linguistic Inquiry and Word Count (LIWC), constató que las víctimas de atentados que más se benefician con la narración de los hechos traumáticos son aquellas que utilizan más palabras cognitivas (de introspección y causales), emplean un alto número de palabras emocionales positivas, y realizan un cambio en los pronombres y en las auto-referencias.

Los resultados revelan que los sentimientos sobre los sucesos (enfado, impotencia, miedo) fueron similares entre ambos países, en el periodo comprendido entre la tercera y la octava semana tras los atentados.

Pero los datos obtenidos marcan una diferencia importante. “Mientras que los estadounidenses tenían una visión más individualista, los españoles narraron más sobre procesos sociales”. Por ejemplo, tras el 11-S no se realizaron manifestaciones tan multitudinarias como las que se produjeron en España.

En conclusión, escribir sobre un trauma tiene efectos positivos a medio plazo (a partir de los dos meses). Aunque a corto plazo los síntomas afectivos empeoran en los participantes (narrar provoca revivir y agrava el estado de ánimo negativo), a medio y largo plazo se encuentran mejor y visitan menos al médico.

Sin embargo, el efecto es contrario para el consumo excesivo de los medios de comunicación. A partir de los datos del consumo de noticias que la población realizaba tras los sucesos, se pudo constatar que, a largo plazo (2 meses tras el 11-M), las personas que veían de manera repetitiva las imágenes de los atentados se encontraban peor que las personas que veían poco la tele.

Hacer frente al estrés post-traumático

La conveniencia de hablar sobre un hecho traumático forma parte de las creencias culturales. Los terapeutas buscan siempre que la persona reconstruya una narración y un testimonio sobre lo ocurrido. Se le pide que hable de su vida antes del hecho traumático y que reconstruya las imágenes, sensaciones y sentimientos para que pueda darle un sentido (porqué y cómo ocurrió).

El trastorno por estrés post-traumático (TEPT) se empezó a estudiar tras la guerra de Vietnam (1958-1975). Se trata de un trastorno psicológico clasificado dentro del grupo de trastornos de ansiedad, que sobreviene como consecuencia de la exposición a un evento traumático que involucra un daño físico.

El TEPT, que se diagnostica dos meses después de un suceso vital estresante, es una reacción emocional severa. Se caracteriza por factores como la falta de apetito, tristeza y alteraciones en el sueño con una duración superior a dos meses tras el suceso.

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Referencia bibliográfica:
Itziar Fernández, Darío Páez y James W. Pennebaker. “Comparison of expressive writing after the terrorist attacks of September 11th and March 11th”. International Journal of Clinical and Health Psychology, Vol. 9, Nº 1, pp.89-103, enero de 2009.

Bibliografía de apoyo:
Fernández, I. y Páez, D. “The benefits of Expressive Writing after the Madrid Terrorist Attack: Implications for Emotional Activation and Positive Affect”. British Journal of Health Psychology, 13, 31-34, 2008.

Fernández, I., Páez, D. y Pennebaker, J.W. “Escritura expresiva, deber de memoria y afrontamiento tras el impacto del 11-M: Un estudio experimental”. Ansiedad y Estrés, (Número Monográfico. La reacción humana ante el trauma: consecuencias del 11 de marzo), 10(2-3), 233-245, 2004.

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Zona geográfica: Comunidad de Madrid
Fuente: SINC

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