Esta ameba bate el récord mundial de tolerancia al calor: puede vivir hasta a 70 °C

Un pequeño organismo recién descubierto en unas aguas termales en California es capaz de sobrevivir a temperaturas extremas de más de 70 °C, algo que nunca se había observado en seres eucariotas. Según un estudio, esto lo consigue gracias a un cambio de forma y la creación de una capa protectora.

Esta ameba bate el récord mundial de tolerancia al calor: puede vivir hasta a 70 °C
Aguas termales del Parque Nacional Volcánico de Lassen, California, EE UU. /Adobe Stock

Un equipo de la Universidad de Siracusa (EE UU) ha descubierto una nueva especie de ameba capaz de sobrevivir a temperaturas que acabarían con cualquier otro tipo de vida compleja conocida.

El organismo, que han bautizado como Incendiamoeba cascadensis, vive en las aguas termales del Parque Nacional Volcánico de Lassen, en California, y es capaz de alimentarse y reproducirse incluso a 70 °C. Esto bate el récord de las temperaturas que se creían el límite de supervivencia de los organismos eucariotas (organismos de células complejas).

Estos resultados nos muestran que los eucariotas pueden crecer a temperaturas más altas de lo que creíamos posible

Angela Oliverio, Universidad de Siracusa

Según ha podido observar el equipo científico, lo consigue gracias a un cambio de forma y la creación de una capa externa protectora. Los detalles de la investigación se publican en la revista Cell.

“Estos resultados nos muestran que los eucariotas pueden crecer a temperaturas más altas de lo que creíamos posible”, dice a SINC Angela Oliverio, investigadora de la universidad estadounidense y autora principal del estudio.

Condiciones extremas en el laboratorio

El récord del organismo que crece a mayor temperatura lo ostenta Methanopyrus kandleri, una arquea (y un microorganismo relativamente simple) que vive a 122 °C en las proximidades de las fuentes hidrotermales de las profundidades oceánicas.

Para los organismos eucariotas, durante décadas se ha considerado que los 60 °C eran el límite de temperatura para su supervivencia. Este grupo de seres vivos incluye a los animales, las plantas, los hongos y algunos microbios, y muy pocos de ellos pueden acercarse a ese límite.

Estudios anteriores habían encontrado rastros de amebas —microorganismos unicelulares capaces de cambiar de forma— cerca de manantiales geotérmicos, donde la temperatura del agua puede superar los 60 °C. Pero no se había investigado si podían ir más allá, aunque fuese en condiciones creadas en el laboratorio.

‘Incendiamoeba cascadensis’ a 55 ºC, barra de escala de 5 µm. / Beryl Rappaport

El equipo de Oliveiro hizo precisamente eso. Entre 2023 y 2025, recogieron organismos de arroyos geotérmicos en el Parque Nacional Volcánico de Lassen, en la cordillera de las Cascadas de California, donde las temperaturas del agua en los puntos de muestreo oscilaban entre unos 47 °C y 64 °C.

Entre todas las muestras recogidas, destacó una ameba hasta entonces desconocida. El organismo creció sin problema a 57 °C en el laboratorio, la temperatura más alta conocida hasta entonces para el crecimiento de una ameba. Pero el equipo siguió aumentando la temperatura.

A 63 °C, observaron que la ameba entraba en mitosis, un proceso mediante el cual se dividen las células eucariotas. Esto confirmó que no solo podía sobrevivir, sino también prosperar a temperaturas superiores al límite reconocido hasta entonces para los eucariotas.

Cuando la temperatura superó los 63 °C, el equipo observó que Incendiamoeba cascadensis podía protegerse cambiando de forma y creando una capa protectora exterior, hasta llegar a los 70 °C.

Genes para soportar el calor

Pero el equipo científico no se quedó ahí. Quisieron investigar cómo estaba ‘construida’ la ameba para poder soportar tales temperaturas. Por eso, secuenciaron el genoma (material genético) del pequeño organismo y descubrieron que posee genes específicos asociados al mantenimiento de proteínas y a la reparación del ADN que podrían ayudar al organismo a soportar el calor extremo en comparación con otras amebas que viven en entornos más templados.

La ameba posee genes específicos asociados al mantenimiento de proteínas y a la reparación del ADN para soportar el calor extremo 

Según explica Oliverio, también compararon las propiedades químicas y estructurales de las proteínas de las amebas con las de otros 13 organismos que toleran el calor, incluyendo formas de vida más simples.

“Descubrimos que I. cascadensis presentaba una mayor concentración de aminoácidos con carga positiva en su superficie, algo que observamos en otros organismos termófilos (que soportan el calor extremo)”, dice la investigadora. “Esto sugiere un mecanismo evolutivo común para mantener la estabilidad de las proteínas en calor extremo”.

A pesar de que esta nueva especie de ameba solo superó en unos pocos grados el récord anterior para los eucariotas, Oliverio afirma que este hallazgo podría inspirar futuras investigaciones para evaluar la tolerancia ambiental de los organismos sin límites preconcebidos.

“Cada vez que se establece un nuevo récord mundial en el deporte, resulta asombroso y se celebra, aunque sea por milisegundos”, afirma Oliverio. “Deberíamos hacer lo mismo con las amebas. Estos cambios tan pequeños amplían nuestra comprensión de lo que creemos que es posible”, concluye. 

Referencia:

H. Beryl Rappaport, Angela Oliverio et al. A geothermal amoeba sets a new upper temperature limit for eukaryotes. Cell (2026).

Fuente:
SINC
Derechos: Creative Commons.
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