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El trabajo se publica en el último número de ‘International Journal of Climatology’

Estudian por primera vez los efectos de la erupción del volcán Tambora en la Península Ibérica

Un equipo internacional de científicos ha presentado la primera evaluación del impacto que tuvo en 1816 la erupción del volcán Tambora (Indonesia) en la Península Ibérica. Los documentos históricos y las observaciones desde estaciones españolas y portuguesas han permitido demostrar que las emisiones de gases y partículas del volcán limitaron la incidencia de la radiación del sol en España, donde aquel verano la temperatura no subió de 15ºC.

La explosión del volcán Tambora (Indonesia) en 1815 tuvo un impacto en el clima de todo el mundo a lo largo de 1816. Imagen: NASA / SINC.

El volcán indonesio Tambora erupcionó en abril de 1815, pero no fue hasta meses más tarde cuando Norteamérica y Europa notaron sus efectos. Durante el año 1816, denominado el ‘año sin verano’, gases, cenizas y polvo alcanzaron la Península Ibérica y llegaron a la estratosfera, donde permanecieron más tiempo para crear “un enorme filtro al sol”.

Así se desprende de la evaluación que un equipo internacional con participación española ha hecho pública en el último número de la prestigiosa revista International Journal of Climatology.

Los investigadores han estudiado por primera vez el impacto de este fenómeno atmosférico en la producción agrícola de la Península Ibérica de 1816 a 1817, han evaluado el clima en esta zona y lo han comparado al periodo de 1871-1900 que todavía no estaba afectado por el cambio climático.

“1816 fue un año con grandes anomalías, especialmente durante el verano, que fue mucho más frío y húmedo que lo habitual. En Madrid se registraron temperaturas inferiores a 15ºC en julio y agosto, y durante ese otoño los picos catalanes Montserrat y el Montseny se cubrieron de nieve y el Llobregat se heló”, explica a SINC Ricardo García Herrera, uno de los autores del estudio e investigador en la Universidad Complutense de Madrid (UCM).

El diario del Barón Maldá

El estudio recoge información de las primeras observaciones instrumentales realizadas en la Península por científicos de Lisboa, Madrid, Barcelona y San Fernando de Cádiz. “También recopila fuentes documentales españolas y portuguesas, como diarios privados (por ejemplo, el del Barón Maldá en Barcelona) que recogían información cualitativa del tiempo, y de documentos religiosos para las rogativas”, añade García Herrera.

El Barón Maldá escribió en su diario que las inusuales temperaturas de aquel verano de 1816 pudieron estar relacionadas con una “gran nevada” en el centro de España el 16 de julio. También apuntó que en los Pirineos y en el norte de Europa “estaba nevando considerablemente”. Según los científicos, esta información coincide con el registro ese día de bajas temperaturas en Madrid, que fueron de 13,1ºC. La supuesta nevada señalada por el Barón pudo haber sido, en realidad, una granizada.

Un año malo para las cosechas

La erupción del volcán Tambora es probablemente “la mayor erupción registrada en tiempos históricos”, apunta el investigador. Así lo demuestra su índice de explosividad (una medida de la magnitud de la erupción) que fue de 7, “mayor que cualquier erupción más reciente, incluida la del Pinatubo en Filipinas”, subraya a SINC el experto.

Este fenómeno contrajo consecuencias que no se notaron únicamente en el clima sino también, y sobre todo, en la agricultura. “Las bajas temperaturas hicieron que muchas cosechas no llegaran a madurar, o, si lo hicieron, dieron una producción muy escasa y tardía”, recalca García Herrera.

La década de 1811 a 1820 sufrió impactos socioeconómicos graves por la mala producción agrícola, la malnutrición y el aumento de las epidemias en Europa y los países mediterráneos. Las bajas temperaturas, las heladas durante la primavera y la abundancia de precipitaciones entre 1816 y 1817 tuvieron un efecto muy negativo en el crecimiento de los cultivos.

El frío y la humedad de aquel verano provocaron la mala calidad de las frutas y el retraso en la maduración de viñedos y cereales, que minó las cosechas. Las anomalías climáticas fueron más consistentes en Lisboa y en Cádiz, lo que demuestra que el fenómeno de la Península Ibérica no fue el mismo que en el centro de Europa.

Además de la UCM, han participado en la investigación la Universidad de Extremadura, la Universidad de Barcelona, la de Lisboa (Portugal), la Universidad Lusófona (Portugal), la Escuela Secundaria Gabriel Pereira de Évora (Portugal), y la Universidad de Berna (Suiza).

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Referencia bibliográfica:

Trigo, Ricardo M.; Vaquero, Jose M.; Alcoforado, Maria-Joao; Barriendos, Mariano; Taborda, Joao; Garcia-Herrera, Ricardo; Luterbacher, Juerg. “Iberia in 1816, the year without a summer” International Journal of Climatology 29(1): 99-115 enero de 2009.

Fuente: SINC
Derechos: Creative Commons

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