Suscríbete al boletín semanal

Recibe cada semana los contenidos más relevantes de la actualidad científica.

Si estás registrado

No podrás conectarte si excedes diez intentos fallidos.

Si todavía no estás registrado

La Agencia SINC ofrece servicios diferentes dependiendo de tu perfil.

Selecciona el tuyo:

Periodistas Instituciones
Si estás registrado

No podrás conectarte si excedes diez intentos fallidos.

Si todavía no estás registrado

La Agencia SINC ofrece servicios diferentes dependiendo de tu perfil.

Selecciona el tuyo:

Periodistas Instituciones

Hallado un nuevo planeta gigante gaseoso orbitando una enana blanca

Un equipo internacional de astrofísicos ha descubierto en la Vía Láctea un planeta gigante gaseoso de la masa de Júpiter que orbita una enana blanca. El descubrimiento demuestra que este tipo de astros pueden sobrevivir a la eventual muerte de su estrella. 

Recreación artística del planeta denominado MOA-2010 BLG 477Lb orbitando una enana blanca. / W. M. Keck Observatory / Adam Makarenko.

Cuando una estrella como el Sol está llegando a su fin se expande y se transforma en una gigante roja. Más tarde, se acabará consumiendo para dejar un remanente estelar conocido como enana blanca.

Este descubrimiento confirma que planetas de tipo joviano pueden sobrevivir a la muerte de su estrella

Andrew Cole (Universidad de Tasmania)

Pero, en el caso de tener planetas que orbitan a su alrededor, ¿qué ocurre con ellos? ¿Son absorbidos por la gigante roja? ¿Eyectados al espacio interestelar? ¿O sobreviven más o menos en su órbita original?

Hasta ahora, se habían detectado pocos cuerpos planetarios intactos alrededor de enanas blancas. En el caso de planetas del tamaño de Júpiter y en una órbita similar, las simulaciones habían sugerido que podían sobrevivir a la muerte de sus estrellas anfitrionas desde la fase de gigante hasta la de enana blanca, pero esta teoría nunca se había logrado confirmar al no observar ningún planeta de este tipo.

Un estudio internacional liderado por Joshua Blackman, investigador de la Universidad de Tasmania (Australia), ha hallado ahora en nuestra galaxia un exoplaneta de la masa de Júpiter orbitando una enana blanca. Los resultados se publican en la revista Nature.

“Este descubrimiento es importante porque confirma que planetas similares a Júpiter pueden sobrevivir a la muerte de su estrella anfitriona”, explica a SINC Andrew Cole, del departamento de Astrofísica de la misma universidad y coautor del estudio.

“La mayoría de las estrellas terminarán como enanas blancas, así que esto podría ser un retrato del futuro muy lejano de nuestro propio Sol”, añade el investigador.

Enanas blancas con compañeros planetarios

El exoplaneta fue descubierto hace 10 años mediante microlente gravitacional, una técnica sensible a los planetas fríos y que no depende de la luz de la estrella anfitriona para la medición. En esa primera detección, tanto el planeta como su estrella anfitriona eran demasiado débiles para verlos directamente.

Este planeta se formó al mismo tiempo que su estrella anfitriona y logró sobrevivir después de que esta dejara de quemar hidrógeno en su núcleo

Con el paso de los años y las observaciones en uno de los telescopios más potentes de la Tierra, el Observatorio Keck en Hawái, los científicos esperaban poder calcular la luz de cada cuerpo por separado, pero sus mediciones indicaron que no se podía detectar la de la estrella anfitriona, ni siquiera con este instrumento.

“Esto significa que la estrella anfitriona casi no emite luz propia. Podría tratarse de un agujero negro, de una estrella de neutrones o de una enana blanca, pero los datos señalan que la estrella anfitriona es demasiado pequeña para ser un agujero negro o una estrella de neutrones”, subraya Cole.

En su lugar, los investigadores sugieren que debe tratarse de una enana blanca, similar a lo que será el destino final del Sol. Así, en su estudio, determinaron que este planeta se formó al mismo tiempo que su estrella y logró sobrevivir después de que esta dejara de quemar hidrógeno en su núcleo.

Normalmente, se cree que los planetas gigantes de gas que orbitan alrededor de enanas blancas se mueven en órbitas a 5 o 6 unidades astronómicas (UA) de distancia, pero este planeta está a unas 2,8 UA de su estrella.

El hallazgo demuestra que los planetas pueden sobrevivir a la fase gigante de la evolución de su estrella anfitriona, y apoya la predicción de que más de la mitad de las enanas blancas tendrán compañeros planetarios similares a este

Referencia:

Blakman, Baulieu et al. “A Jovian analogue orbiting a white dwarf star”. Nature. 2021

Fuente: SINC
Derechos: Creative Commons.
Artículos relacionados
Los astrónomos ven por primera vez una enana blanca que “se enciende y se apaga”

El satélite TESS de la NASA ha observado disminuciones de tan solo 30 minutos en la luminosidad de una enana blanca mientras se ‘alimentaba’ de otra compañera, cuando lo habitual es que este fenómeno dure varios días o incluso meses. La detección se ha realizado en el sistema binario TW Pictoris, a unos 1.400 años luz de la Tierra.

Los exoplanetas rocosos y sus estrellas anfitrionas podrían tener una composición similar

Un equipo internacional de astrónomos, en el que participa el Instituto de Astrofísica de Canarias, ha establecido por primera vez que la composición de los planetas rocosos está íntimamente ligada a la de la estrella que los alberga. Los autores señalan que este hallazgo podría ayudar a identificar planetas similares al nuestro.