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La investigación biomédica, sesgada hacia la biología masculina

Un estudio de la Facultad de Ciencias de la Salud de la Universitat Jaume I apunta que las diferencias de género son fundamentales para estudiar y tratar enfermedades, entre ellas, las adicciones. Según los resultados, las mujeres presentan más vulnerabilidad a las drogas.

Laboratorios de investigacion de la Universitat Jaume I de Castelló. / UJI

Carla Sanchis-Segura, profesora del departamento de Psicobiología de la Universitat Jaume I de Castelló, ha coordinado junto con Jill Becke,r de la Universidad de Michigan (EE UU), un número especial de la revista Addiction Biology donde advierten que la investigación biomédica en general, y la de las adicciones en particular, se decanta hacia la biología masculina, puesto que se basa ‘excesivamente’ en estudios preclínicos en machos y ensayos clínicos con hombres.

Sanchis-Segura asegura que el modelo actual de investigación en el ámbito de la salud presenta carencias porque, en primer lugar, “no estudia al 50% de la población, a las mujeres”, con lo cual “se pierden oportunidades de hallar soluciones terapéuticas alternativas”.

“Si un trastorno o enfermedad presenta una mayor incidencia en uno de los sexos, podemos considerar que el otro sexo está protegido, por lo que, estudiando las diferencias entre ambos, podemos encontrar nuevas estrategias terapéuticas para reducir o mejorar la situación del sexo desprotegido”, apunta la investigadora de la Universitat Jaume I.

Los hombres presentan una mayor probabilidad de iniciarse en el consumo de drogas, tanto legales como ilegales, por un componente social ligado al género

De hecho, “habría que recordar que los medicamentos suelen tener más efectos secundarios para las mujeres por este sesgo de sexo en la investigación”, añade la profesora del departamento de Psicobiología.

El artículo de Sanchis-Segura y Becker –que da inicio a este número especial– también profundiza en el estudio de las diferencias entre hombres y mujeres en la investigación biomédica y advierte, por ejemplo, de que no todas son iguales, aportando un sistema de clasificación, y que las más importantes están vinculadas con los procesos reproductivos.

Por otro lado, resulta fundamental describir tanto las diferencias por sexo y género como los parecidos, mucho más abundantes. De hecho, “el énfasis en buscar diferencias entre los dos sexos y su presentación desintegrada puede llevar a reducciones engañosas que alimentan la idea errónea de que investigar las diferencias de sexo fomenta la desigualdad entre hombres y mujeres”, argumenta Sanchis-Segura.

Las mujeres, más vulnerables a las adicciones

En el ámbito de la investigación sobre las adicciones a drogas, las diferencias entre hombres y mujeres también son relevantes. En primer lugar, según Carla Sanchis-Segura, los hombres presentan una probabilidad más elevada de iniciarse en el consumo de drogas, tanto legales como ilegales, por un componente social ligado al género.

Aun así, los efectos de las drogas en las mujeres son más grandes, por un lado, por las diferencias metabólicas que hacen que el cuerpo femenino las elimine lentamente. Así, las mujeres, “presentan más riesgo de desarrollar problemas clínicos, como dependencia o adicción, pero, por otro lado, buscan ayuda profesional en el tratamiento con mayor frecuencia y celeridad que los hombres”, concluye la profesora.

Referencia bibliográfica:

Sanchis-Segura, C.; Becker, J. (2016). «Why we should consider sex (and study sex differences) in addiction research». Addiction Biology. Mar 31. DOI: 10.1111/adb.12382

Fuente: Universitat Jaume I
Derechos: Creative Commons
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