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La nave Orion regresa a la Tierra después de su histórica misión a la Luna

La cápsula Orion de la NASA ha amerizado este domingo en el Pacífico tras completar un viaje sin tripulación de casi 26 días alrededor de la Luna. El objetivo de este primer vuelo de prueba del programa Artemis es preparar la presencia humana permanente en nuestro satélite y más allá.

Recuperación de la cápsula Orion de la misión Artemis I en aguas del Pacífico. / EFE/EPA/Mario Tama / POOL

La NASA ha dado un importante paso hacia su meta de volver a enviar astronautas a la superficie lunar. El 11 de noviembre de 2022 se ha completado con éxito la misión no tripulada Artemis I, la primera de un ambicioso programa espacial para viajar a nuestro satélite, Marte y "el espacio profundo".

"El más reciente capítulo del viaje de la NASA a la Luna llega a su fin. Orión, está de vuelta en la Tierra", confirmó Rob Navias, del Centro Espacial Johnson de la NASA, sobre las 18.40 h (hora peninsular española), mientras la transmisión de la agencia espacial estadounidense mostraba a la nave Orión aterrizando en aguas del océano Pacífico.

La capsula no tripulada Orion ha entrado en la atmósfera terrestre a 40.000 km/h, experimentando una temperatura de 2800 ºC –la mitad de la del Sol– y con ayuda de paracaídas ha amerizado en el Pacífico

Aunque el amerizaje estaba previsto frente a las costas de San Diego (EE UU), las difíciles condiciones meteorológicas obligaron a la nave de Artemis I a posarse un poco más al sur, cerca de la isla Guadalupe, a unos 320 km de Baja California (México). 

Concluía así la última fase de esta misión de 25 días y casi once horas, en los que tras despegar el 16 de noviembre desde el Centro Espacial Kennedy de Florida, propulsado por el poderoso cohete SLS, cubrió sin problemas un total de 2,2 millones de kilómetros como estaba previsto.

Un vuelo de prueba histórico

Para el administrador de la NASA, Bill Nelson, se trata de un vuelo “histórico, porque ahora estamos volviendo al espacio, al espacio profundo, con una nueva tecnología", además de recordar: "Somos aventureros, somos exploradores, siempre tenemos una frontera y ahora es seguir explorando los cielos".

La Orión alcanzó la atmósfera terrestre con una velocidad de 40.000 km/h, equivalente a 32 veces la velocidad del sonido, poco después de desprenderse del módulo de servicio europeo, construido por la ESA y con el que se ha propulsado alrededor de la Luna.

Mientras iniciaba el proceso de entrada en la atmósfera terrestre, la nave –de poco más de 9.900 kilos de peso y unos cinco metros de diámetro–, experimentó una temperatura extrema de 2.800 grados celsius, la mitad de la temperatura en el Sol.

Poner a prueba su escudo térmico

Fue toda una prueba de resistencia, superada gracias al escudo térmico que ha tenido su puesta de largo durante esta misión. No hay instalaciones en el planeta donde probar un escudo protector de esas características y con esa nueva tecnología, según explicó días atrás el gerente de la misión Artemis I, Mike Sarafin.

A su llegada a aguas del Pacifico, apoyada por un sistema de paracaídas que se abrieron de forma progresiva para ralentizar el amerizaje de la nave hasta los 32 km/h, un equipo de recuperación del buque USS Portland de la Marina de EE UU tuvo que esperar un par de horas antes de remolcarla.

Pilotos de la Marina de los EE UU se reúnen después de que la cápsula Orion de la NASA fuera llevada a la cubierta del U.S.S. Portland tras amerizar en el Pacífico. / EFE/EPA/Mario Tama/POOL

En ese tiempo, los técnicos de la NASA recogieron información sobre cómo impactaron en la Orión las condiciones térmicas extremas que experimentó durante el reingreso y si tuvo efectos en la temperatura de la cabina de la tripulación, ahora solo ocupada por maniquíes.

El regreso de Orión cierra con éxito una histórica misión que logró hitos relevantes, como alcanzar la distancia máxima de una nave diseñada para humanos, de cara a las siguientes misiones Artemis para mandar misiones tripuladas a la Luna y más allá

El retorno de la Orión cierra de forma exitosa una histórica misión que logró hitos relevantes de cara al futuro del programa Artemis con el que la NASA quiere llegar a la Luna, Marte y  más allá a través de viajes tripulados.

Uno de ellos fue cuando a fines del pasado mes la cápsula se colocó a una distancia de 434.522 kilómetros de la Tierra mientras daba una media vuelta alrededor de la Luna en una órbita retrogada distante, es decir en dirección opuesta en la que el satélite orbita la Tierra.

Esa distancia, alcanzada mientras la Orión se localizaba a 64.000 kilómetros más allá del lado oculto de la Luna, es la máxima lograda por una nave espacial diseñada para transportar humanos y superior al récord que logró en 1970 la misión Apolo 13.

En el transcurso de esta misión los ingenieros de la NASA perdieron contacto con la nave de forma inesperada por casi una hora, por razones que aún son motivo de análisis, pero que los ingenieros de la de la misión califican como un problema menor y que no resta méritos al rotundo éxito con el que concluye su viaje.

50 años después del último viaje tripulado a la Luna

De forma simbólica, la misión Artemis I finaliza 50 años después del último alunizaje humano, ocurrido en 1972 con el programa Apolo, que en total logró que el hombre pusiera el pie sobre la superficie lunar en seis misiones, en la última de las cuales, la Apolo 17, se hicieron tres caminatas lunares.

Ahora, los planes de la NASA son enviar la misión tripulada Artemis II en 2024, durante la cual haría un trayecto similar a la que acaba de concluir pero sin alunizar, y al año siguiente, en 2025, la Artemis III, en la que los astronautas, entre ellos la primera  mujer y persona de color, finalmente pisen el suelo lunar.

Fuente:
EFE
Derechos: Creative Commons.
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