Suscríbete al boletín semanal

Recibe cada semana los contenidos más relevantes de la actualidad científica.

Si estás registrado

No podrás conectarte si excedes diez intentos fallidos.

Si todavía no estás registrado

La Agencia SINC ofrece servicios diferentes dependiendo de tu perfil.

Selecciona el tuyo:

Periodistas Instituciones
Si estás registrado

No podrás conectarte si excedes diez intentos fallidos.

Si todavía no estás registrado

La Agencia SINC ofrece servicios diferentes dependiendo de tu perfil.

Selecciona el tuyo:

Periodistas Instituciones

La subida de la gasolina puede aumentar la demanda de pisos, según un estudio

Investigadores de la Universidad de Alicante prevén un aumento del 18% en la demanda de viviendas si se incrementa un 10% el precio del combustible. Sin embargo, según sus análisis, en ese caso la solicitud de las de tipo unifamiliar se vería mermada.

Un incremento del 10% en el precio del combustible reduciría la demanda de viviendas de tipo unifamiliar en un 7,3%. / Jauladeardilla

¿Cómo afecta el precio del combustible en la construcción de viviendas unifamiliares? Y el incremento en el precio de la gasolina para el vehículo privado, ¿provoca que los compradores demanden pisos o, por el contrario, se compra más vivienda unifamiliar?

A las dos cuestiones trata de responder un estudio escrito por el profesor del Departamento de Edificación y Urbanismo de la Universidad de Alicante, Armando Ortuño Padilla, y por la ingeniera de Caminos y colaboradora en el mismo departamento, Patricia Fernández Aracil.

El trabajo, que publica el Journal of Transport Geography, mide el impacto del incremento del precio del combustible en el desarrollo de la baja densidad residencial en España o, lo que es lo mismo, en la construcción de viviendas unifamiliares.

La subida del precio del transporte público en un 10% reduciría la demanda de pisos

Para el estudio empírico se seleccionaron las comunidades autónomas en las que la baja densidad residencial se ha desarrollado más durante los últimos años, tomando los datos de las provincias de Alicante, Almería, Islas Baleares, Barcelona, Cádiz, Castellón, Córdoba, Girona, Granada, Huelva, Jaén, Lleida, Madrid, Málaga, Murcia, Sevilla, Tarragona y Valencia, desde el año 2000 y hasta 2010.

Los autores han considerado que el precio de la gasolina puede subir un 47% entre 2011 y 2014, según prevé la Energy Information Administration de Estados Unidos. Tomando en consideración esta previsión, los resultados del estudio indican que un incremento del 10% en el precio del combustible reduciría la demanda de viviendas de tipo unifamiliar en un 7,3%. Además, ese mismo incremento del 10% en el precio de la gasolina generaría el aumento de la demanda de pisos en un 18,4%.

Por otro lado, Ortuño y Fernández, advierten de que la subida del precio del transporte público en un 10% reduciría la demanda de pisos o viviendas en bloque en un 41%. La explicación que dan a este resultado es que, en este caso "residir en un centro urbano ya no tendría tantas ventajas frente a vivir en casas unifamiliares fuera del núcleo urbano".

El estudio confirma la influencia de otras variables sobre la tasa de construcción de viviendas unifamiliares, tales como los ingresos familiares, el tamaño de la población y el precio del suelo urbano.

Fuente: Universidad de Alicante
Derechos: Creative Commons

Solo para medios:

Si eres periodista y quieres el contacto con los investigadores, regístrate en SINC como periodista.

Artículos relacionados
¿El uso de la mascarilla afecta al cerebro y al resto el cuerpo?

Investigadores del instituto ICFO en Barcelona han utilizado tecnologías biofotónicas para comprobar si al ponerse mascarillas se alteran los niveles corporales de oxígeno. Los resultados muestran pequeños cambios en la hemodinámica cerebral, pero comparables a los de actividades cotidianas como escuchar un sonido, ver a alguien moviéndose o agacharnos para atarnos los zapatos.

Determinada la cantidad de luz ultravioleta que inactiva el coronavirus

Para eliminar el 99 % del virus SARS-CoV-2 con luz ultravioleta se necesita una dosis de energía de 21,6 julios por metro cuadrado, según un estudio liderado por la Universidad Complutense de Madrid. La técnica se ha probado en ascensores y sistemas de transporte.