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Marcas electrónicas para observar los movimientos de los calderones en 3D

Los calderones comunes (Globicephala melas) que residen en el estrecho de Gibraltar coordinan sus movimientos así como las actividades que realizan dentro de cada grupo, y se identifican unos a otros mediante sonidos. Para conocer los patrones de comportamiento de estos cetáceos, científicos españoles y estadounidenses han colocado a los mamíferos pequeñas marcas electrónicas con un sistema de ventosas que les permitirán observar los movimientos en 3D.

Calderón común en el estrecho de Gibraltar. / CIRCE

A lo largo del mes de septiembre, investigadores de CIRCE y de la Woods Hole Oceanographic Institution (WHOI, por sus siglas en inglés) en EE UU están estudiando los comportamientos sociales y de alimentación de la población de calderón común del estrecho de Gibraltar.

Las marcas registran las señales de comunicación de los animales, los sonidos de alimentación, así como los movimientos en tres dimensiones

Estos cetáceos coordinan sus movimientos, así como las diferentes actividades que llevan a cabo dentro de cada grupo social, deciden cuándo se lleva a cabo una inmersión, y mediante sonidos, se identifican unos a otros.

El equipo de expertos se encargará de monitorizar varios grupos de calderones para obtener más información sobre la estructura social de la población de calderones del Estrecho, que CIRCE lleva estudiando desde 1999, y que se conoce gracias a la técnica de la fotoidentificación de sus aletas dorsales.

Para ello, los científicos colocaron pequeñas marcas electrónicas mediante un sistema de ventosas en los cetáceos para comprobar los movimientos en tres dimensiones de los animales. Las marcas se despliegan en diferentes animales del mismo grupo social de forma simultánea para conocer la sincronización de los mismos en sus movimientos.

Durante el tiempo que la ventosa está adherida al animal, se registran las señales de comunicación de los animales, los sonidos de alimentación, así como los movimientos en tres dimensiones, datos como profundidad, velocidad y tiempo de inmersiones. Las marcas se sueltan al cabo de unas 12 horas y son recuperadas para posteriormente ser analizadas.

Con la grabación de sus sonidos, se conocerá también cómo se comunican entre ellos a nivel social y respecto a la alimentación. Además, los expertos investigarán los comportamientos de los calderones ante peligros, con reproducciones acústicas de sonidos de baja amplitud representando posibles amenazas, gracias a las cuáles se comprobará cómo reaccionan ante cada situación.

El proyecto de investigación, llamado “Ecología social y cohesión de los grupos sociales de calderones comunes” está financiado por la Oficina de Investigación de la Marina de EE UU, y cuenta con los permisos pertinentes del Ministerio de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente de España, del Servicio Nacional de Pesca Marina de EEUU (NMFS) y del Ministerio de Asuntos Exteriores y Cooperación de Marruecos.

Fuente: CIRCE
Derechos: Creative Commons
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