Nueva vía para prevenir el daño cardíaco de la enfermedad rara de Kawasaki

Esta patología afecta a los vasos sanguíneos en menores de cinco años y constituye una de las principales causas de problema cardíaco en los niños de países enriquecidos. Un estudio ha identificado el proceso por el que la falta de oxígeno daña las arterias coronarias en los casos más graves, un hallazgo que podría convertirse en diana terapéutica. 

Nueva vía para prevenir el daño cardíaco de la enfermedad rara de Kawasaki
Corazón con arterias dañadas (en verde) en un modelo de la enfermedad rara infantil de Kawasaki, que inflama los vasos sanguíneos / Silvia Martín Puig IIBM.

Un equipo internacional del Instituto de Investigaciones Biomédicas Sols-Morreale (IIBM-CSIC-UAM) ha identificado un nuevo mecanismo implicado en el desarrollo de las complicaciones cardiovasculares más graves asociadas a la enfermedad de Kawasaki, que afecta sobre todo a niños menores de cinco años. Los resultados, publicados en la revista Circulation, ofrecen perspectivas para desarrollar estrategias dirigidas a prevenir el daño coronario que puede provocar esta enfermedad rara.

La activación sostenida de la respuesta celular a la falta de oxígeno desencadena alteraciones vasculares e inflamatorias

Este trabajo demuestra que la activación mantenida de la respuesta celular a la falta de oxígeno desencadena alteraciones vasculares e inflamatorias que reproducen muchas de las lesiones coronarias observadas en los casos más severos de la enfermedad de Kawasaki.

Esta respuesta biológica está regulada por proteínas conocidas como factores inducibles por hipoxia (HIF), responsables de coordinar la adaptación de las células cuando disminuye la disponibilidad de oxígeno. Se trata de un mecanismo esencial para procesos como la formación de nuevos vasos sanguíneos, la reparación de tejidos o la adaptación del sistema cardiovascular ante situaciones de daño.

Modelo experimental

Para estudiar el origen de estas lesiones, los investigadores desarrollaron un modelo experimental en ratón en el que la vía de respuesta a la falta de oxígeno permanece activada en células implicadas en la formación y mantenimiento de las arterias coronarias.

Los animales desarrollaron alteraciones cardiovasculares muy similares a las observadas en los casos más graves de la enfermedad de Kawasaki, como dilatación de las arterias coronarias, inflamación vascular, trombosis, calcificación y daño del tejido cardíaco. Además, los análisis moleculares revelaron cambios en la expresión de genes relacionados con inflamación, coagulación y otros procesos asociados a la progresión del daño vascular.

En modelos experimentales previos, las alteraciones afectaban principalmente a grandes vasos como la aorta, la arteria principal que distribuye la sangre a todo el organismo, sin reproducir de forma específica el daño coronario.

Sitúan a HIF2 como una posible diana terapéutica para prevenir las complicaciones cardiovasculares más graves

Este nuevo modelo, en cambio, sí reproduce de forma precisa esas lesiones en las arterias coronarias, que irrigan el propio corazón y que aparecen notablemente afectadas en los casos más complicados de la enfermedad de Kawasaki.

Uno de los hallazgos más relevantes del estudio fue demostrar que la inactivación en el modelo experimental de uno de factores inducibles por hipoxia (HIF2) revierte las alteraciones cardiovasculares observadas y normaliza los cambios moleculares asociados a la enfermedad. Este resultado permitió identificar a HIF2 como un regulador esencial del daño coronario.

Además, el análisis de tejido cardíaco procedente de pacientes con enfermedad de Kawasaki mostró la presencia de HIF2 tanto en las lesiones coronarias como en las células inflamatorias que las rodean. Estos resultados refuerzan la relevancia clínica de los hallazgos y sitúan a HIF2 como una posible diana terapéutica para prevenir las complicaciones cardiovasculares más graves de la enfermedad.

¿Qué es la enfermedad de Kawasaki?

La enfermedad de Kawasaki afecta a los vasos sanguíneos, se presenta principalmente en niños menores de cinco años y constituye una de las principales causas de enfermedad cardiaca adquirida en la infancia en los países desarrollados.

Aunque su incidencia es baja a escala global, es más frecuente en Japón, donde afecta a unos 90 de cada 100 000 niños

Aunque su incidencia es baja a escala global, es más frecuente en Japón, donde afecta a unos 90 de cada 100 000 niños. En sus formas más graves puede provocar dilatación de las arterias coronarias, aneurismas, trombosis y otras complicaciones que pueden producir secuelas cardiovasculares permanentes y aumentar el riesgo de problemas cardíacos en la adolescencia y la edad adulta, si no se trata a tiempo.

Aunque las estrategias terapéuticas actuales, como las inmunoglobulinas intravenosas, los corticoides o los agentes biológicos utilizados en casos refractarios, han demostrado eficacia clínica en pacientes con enfermedad de Kawasaki, todavía no existen tratamientos dirigidos específicamente a prevenir el daño en las arterias coronarias. Estos resultados identifican una nueva vía implicada en el desarrollo de estas lesiones y abren nuevas oportunidades para desarrollar terapias más específicas.

Referencia: 

Escobar, B. et al. Activation of HIF2 in Cardiac Vasculature Leads to Arterial Remodeling, Dilation, Thrombosis, and Inflammation, Recapitulating Cardiac Involvement in Kawasaki Disease. Circulation 2026. 

Fuente:
CSIC
Derechos: Creative Commons.
Artículos relacionados