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Un observatorio submarino permitirá estudiar el comportamiento de la cigala

A 20 metros de profundidad en aguas irlandesas, una instalación puntera recopilará datos sobre una especie de gran valor comercial, la cigala, un crustáceo amenazado por la presión pesquera. En el proyecto, que durará un año, participan investigadores españoles.

La especie tiene un gran valor comercial. / © Hans Hillewaert

La cigala (Nephrops norvegicus) es un crustáceo decápodo de gran valor comercial. La presión pesquera es una de las grandes amenazas que planean sobre la especie, afectada sobre todo por artes de pesca como el arrastre, que destruye las galerías que estos decápodos excavan en fondos blandos para refugiarse.

La presión pesquera es una de las grandes amenazas que planean sobre la especie, afectada sobre todo por artes de pesca como el arrastre

Las cigalas permanecen en esta especie de túneles durante el día y salen de noche para buscar comida, con lo que estudiar el comportamiento y estimar el stock de la especie no es fácil. Para ello se necesitan programas de monitoreo exhaustivos como el proyecto Smart Lobster, en el que participan investigadores del Institut de Ciències del Mar (ICM-CSIC) de Barcelona y del Marine Institute (MI) de la bahía de Galway (Irlanda). 

El programa, financiado por la infraestructura Europea Marina EMSO (European Multidisciplinary Seafloor and water column Observatory), se acaba de poner en marcha y tiene como objetivo principal monitorizar el comportamiento de la cigala a partir de filmaciones de sus movimientos y de su actividad. 

Para ello, los investigadores se servirán de un observatorio submarino ubicado a 20 metros de profundidad frente a la costa de Spiddal –un pequeño pueblo de la bahía de Galway–, donde se encuentra uno de los mayores caladeros de esta especie en el Atlántico Nororiental. 

Desde este observatorio, bautizado con el nombre de SmartBay, se recopilarán de forma continuada imágenes de las cigalas, lo que permitirá estudiar, entre otros aspectos, cómo excavan estos crustáceos las galerías en las que se refugian.

Cigala

El observatorio está situado a 20 metros de profundidad / ICM-CSIC

Conocer mejor a la especie

Asimismo, los expertos, entre los que se encuentran Jacopo Aguzzi, Joan Company y Joan Navarro del grupo Funcionamiento y Vulnerabilidad de los Ecosistemas Marinos del ICM-CSIC, analizarán el papel de los factores ecológicos y ambientales que influyen en la excavación de estas galerías, entre los que se encuentran las interacciones territoriales socialmente agresivas y la presencia de presas o depredadores.

Los investigadores sumergieron el pasado 27 de mayo un marco de acero para monitorizar el comportamiento de 15 individuos durante los próximos 12 meses

Esto ayudará hacer una mejor evaluación del stock de la especie, ya que según apunta Aguzzi, “todos estos factores crean indeterminación en las evaluaciones que se hacen a través de campañas de arrastre, ya que los animales son capturados solo cuando están fuera de las galerías”.

Los investigadores sumergieron el pasado 27 de mayo un marco de acero para monitorizar el comportamiento de 15 individuos durante los próximos 12 meses. Según ellos, esto permitirá estandarizar los datos demográficos de la especie obtenidos con redes de arrastre y trineos remolcados por barco.

“Los observatorios costeros como el SmartBay representan una excelente oportunidad para el desarrollo de estudios piloto como este, que deben servir para avanzar tecnológicamente en los enfoques de evaluación de stock más clásicos, proporcionando nuevos datos ecológicos de manera multidisciplinaria y altamente integrada”, expone Aguzzi.

A este respecto, Alan Berry, que dirige el EMSO, subraya que observatorios como el de la bahía de Galway “facilitan la investigación científica y la producción de nuevos conocimientos para mejorar la gestión del ecosistema marino”. En España, por ejemplo, existe el OBSEA, un observatorio submarino ubicado muy cerca del municipio costero de Vilanova i la Geltrú que también forma parte del EMSO.

El EMSO es un organismo europeo distribuidor de datos científicos marinos del que forman parte 11 observatorios oceanográficos ubicados en sitios estratégicos que van desde el Atlántico Norte hasta el Mar Negro. El objetivo de esta infraestructura es proporcionar datos sobre propiedades y procesos ambientales relacionados con las interacciones entre la geoesfera, la biosfera y la hidrosfera.

Fuente: ICM-CSIC
Derechos: Creative Commons.
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