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¿Serán las vacunas eficaces contra las nuevas variantes de SARS-CoV-2?

Las farmacéuticas están tomando una actitud proactiva para mantener la eficacia de sus vacunas frente a las variantes. Prevenir la aparición de nuevas versiones preocupantes del coronavirus exige seguir frenando los contagios, con mascarilla y distancia física.

Con solo una parte pequeña de la población vacunada es crucial seguir frenando la transmisión del coronavirus.  / © Adobe Stock.

Desde el comienzo de la epidemia de SARS-CoV-2 a finales de 2019 se han hecho esfuerzos tremendos a escala global para investigar la variabilidad genética del nuevo coronavirus. Esto ha permitido identificar diferentes variantes consideradas de interés para la salud pública, por estar asociadas a una mayor capacidad de transmisión y haber desplazado al resto de las que circulaban previamente en un territorio concreto.

Entre estas variantes, las que más preocupan ahora son las B.1.1.7, B.1.351 y P.1, descritas por primera vez en Reino Unido, Sudáfrica y Brasil, respectivamente. Aunque en este momento es difícil estimar su frecuencia real en nuestro país, la variante B.1.1.7 es la que parece estar circulando con mayor frecuencia por toda España.

De entre las nuevas variantes, la B.1.1.7 es la que parece estar circulando más por toda España

España ya ha iniciado la vacunación con los productos de Pfizer-BioNTech, Moderna y de la Universidad de Oxford/AstraZeneca, y en unas semanas lo hará con la de Janssen. Con estas vacunas se busca estimular el sistema inmunitario, de forma que produzca tanto anticuerpos específicos que nos protejan de la infección, como células que impidan el desarrollo de la enfermedad. Además, se pretende conseguir una memoria inmunitaria, que ayude al organismo a responder rápida y específicamente si la infección por SARS-CoV-2 se acaba produciendo. Esta memoria depende en gran medida de la producción del tipo de anticuerpos denominados neutralizantes.

Resistencia a los anticuerpos neutralizantes

Pfizer ha publicado un estudio reciente que demuestra que su vacuna estimula la producción de anticuerpos neutralizantes eficaces frente a las variantes preocupantes, aunque detectaron una menor capacidad para neutralizar las variantes B.1.351 y P.1 en comparación con B.1.1.7 y la variante de Wuhan (la primera secuenciada). Otros estudios parecen confirmar una marcada resistencia a la neutralización de la variante B.1.351 en individuos que han recibido vacunas de Pfizer, Moderna y AstraZeneca.

Mientras no se consiga controlar los niveles de circulación del virus es probable que surjan nuevas variantes de interés para la salud pública

Los resultados de los ensayos clínicos en Sudáfrica de otras vacunas, como la de Novavax y Johnson&Johnson, también muestran una reducción de la eficacia frente a la variante B.1.351, del 80-90% de eficacia a en torno el 60%. 

Resulta especialmente preocupante la segunda oleada de infecciones asociada a la variante P.1 observada en Manaus, ciudad brasileña donde un 76% de su población ya había sido infectada por otras variantes durante una primera oleada, generando una respuesta inmunitaria que a priori no sería tan eficaz frente a la nueva variante.

Ante esta situación, la mayoría de las compañías farmacéuticas han asegurado en comunicados de prensa que están tomando una actitud proactiva para mantener la eficacia de sus vacunas frente a estas variantes. Moderna ha propuesto dos estrategias: una tercera dosis para incrementar aún más el título de anticuerpos generados frente al SARS-CoV-2; o bien la producción de una nueva vacuna para hacer frente a la variante B.1.351. 

Mantener la protección individual

En cualquier caso, mientras no se consiga controlar los niveles de circulación del virus -especialmente ahora que solo un bajo porcentaje de la población está vacunada-, es probable que surjan nuevas variantes de interés para la salud pública, como la observada recientemente en Reino Unido en 35 casos que combina las mutaciones de la variante B.1.1.7 con la mutación E484K típica de las variantes B.1.351 y P.1 y que el gobierno británico considera ya como preocupante

Por ello resulta de vital importancia en este momento tanto el control de la diseminación del virus manteniendo las medidas de protección individual —uso de mascarillas y distanciamiento social—, como aumentar los ritmos de vacunación a nivel global.

Francisco Díez-Fuertes es investigador en el Centro Nacional de Microbiología del Instituto de Salud Carlos III (ISCIII), en la Unidad de Inmunopatología del SIDA.

Este artículo se publicó en Voces expertas, una sección coordinada por SINC en la web de la estrategia de vacunación española vacunacovid.gob.es.

Fuente: SINC
Derechos: Creative Commons.
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