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Hoy es el Día Mundial de la Radio, que fue proclamado por primera vez por la Conferencia General de la Unesco en 2011, a propuesta de España.
Este año, el Día se celebra bajo el lema de ‘Los jóvenes y la radio’. Desde la Unesco quieren reivindicar la labor social que desempeña el medio, al que han calificado como “un puente de comunicación para las comunidades alejadas, las regiones en desarrollo y las poblaciones vulnerables, que a veces no tienen otra conexión con el resto del mundo”.
En esta fotogalería, recogemos la colección de aparatos de radio que alberga el Museo Nacional de Ciencia y Tecnología (MUNCYT) en Alcobendas, desde un chispómetro de 1850 hasta un clásico radiodespertador de 1978 que todos recordamos haber visto en la mesilla de los abuelos. Bienvenidos a este paseo por la historia de las ondas.
El ‘chispómetro’ (1850). Puesto en comunicación con un carrete de Rühmkorff, este tipo de osciladores producen un campo eléctrico variable entre las esferas que, a partir de un cierto voltaje, genera descargas. / MUNCYT
Aunque el reloj es digital su funcionamiento es mecánico, de forma que las horas y los minutos cambian mediante elementos giratorios. / MUNCYT
Radio de galena, 1930. La señal producida por estos aparatos resultaba muy débil, por lo que era preciso utilizar auriculares para escucharla al no disponer de amplificador. / MUNCYT
Receptor de 1925. Las radios americanas son las de mayor tamaño, y están realizadas en materiales más económicos. / MUNCYT
Este de 1924 es uno de los ejemplos más tempranos de aparatos de radio. Al no disponer de lámpara amplificadora, para escucharla era necesaria la utilización de auriculares. / MUNCYT
Esta radio Telefunken de 1950 dispone en la parte superior de un tocadiscos de pequeño tamaño destinado a singles. / FECYT
Este modelo de receptor de los años 40 refleja muy bien el estilo nacionalista, importante en la época. / FECYT
Si tienes un telescopio y no te importa trasnochar puedes participar en un proyecto del Instituto de Astrofísica de Canarias para calcular la velocidad de la luz siguiendo los movimientos de Io, uno de los satélites de Júpiter. El proyecto se llama Rømer, en honor al astrónomo danés que en 1676 determinó por primera vez esta constante universal con la misma técnica.
Investigadores del Museo Nacional de Ciencias Naturales (MNCN-CSIC) han analizado las diferencias en la morfología relacionada con la habilidad de vuelo entre el abejorro europeo (Bombus terrestris) y el abejorro autóctono (Bombus dahlbomii), para ayudar a explicar la rápida expansión en la Patagonia del primero en detrimento del segundo. La introducción de nuevas especies es uno de los problemas más graves a los que se enfrenta la biodiversidad.