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Un nuevo estudio publicado esta semana en la revista Science supone un paso importante en el campo de la nanotecnología basada en el ADN. El hallazgo ha permitido la construcción de estructuras en 3D con múltiples capas y objetos curvos para nuevas aplicaciones.
Un grupo de investigadores de la Universidad de Granada ha desarrollado un hormigón autocompactante a partir de cenizas procedentes de la combustión de pellets fabricados con restos de poda del olivar. El nuevo hormigón, por su plasticidad y cohesión, no requiere compactación alguna durante su uso en la construcción, lo que se traduce en un considerable ahorro económico y de tiempo, según los responsables del proyecto.
El telescopio espacial Planck de la ESA ha conseguido la imagen más precisa hasta la fecha del fondo cósmico de microondas, la radiación que quedó del Big Bang. El mapa ayudará a confirmar con una precisión sin precedentes el modelo cosmológico estándar, aunque también ha desvelado que el universo es entre 80 y 100 millones de años más antiguo de lo que se pensaba, además de algunas anomalías inesperadas que los científicos tendrán ahora que aclarar.
Las microalgas dinoflageladas se podrían utilizar como materia prima para obtener biodiesel de manera fácil y rentable. Esta es la conclusión de un estudio dirigido por científicos de la Universidad Autónoma de Barcelona, en colaboración con el Consejo Superior de Investigaciones Científicas, publicado recientemente en la revista Biomass and Bioenergy.
La Universidad de Salamanca revela nuevos datos de la estructura geológica de la zona de Ciudad Rodrigo en un trabajo publicado en Journal of Structural Geology. La investigación es fruto de una colaboración con la empresa australiana Berkeley, interesada en el estudio de los yacimientos de uranio de esta comarca, que pretende explotar próximamente, pero además de esta información privada, ofrece numerosas novedades científicas útiles para toda la sociedad.
Un equipo de arqueólogos y antropólogos de Universidad de Bristol se ha servido de la base de datos Google Books, que contiene más de cinco millones de títulos, para analizar las tendencias en uso de palabras asociadas a alegría, ira y miedo en los libros escritos entre los años 1900 y 2000. Los autores han encontrado que los más recientes utilizan menos palabras que expresen emociones positivas; en cambio, las asociadas al miedo se han incrementado desde la década de 1970.