De izquierda a derecha y de arriba a abajo: En los institutos se han colocado los cánister, dispositivos de carbón activo que captan el radón. Posteriormente, en el laboratorio, se mide su concentración en un espectrómetro gamma de germanio hiperpuro (con la cabeza del espectrómetro protegida por un plástico para evitar contaminaciones). En aquellos centros en los que se detecta una cantidad de radón superior a 400 Bq/m3 se coloca un detector de trazas nucleares “kodalpha”, que confirma con más detalle la presencia de radón durante periodos de varios meses. Así se descarta que las concentraciones elevadas detectadas con los cánister no sean puntuales.