Descubren una nueva especie de conejo en la Península Ibérica

Nuestra península alberga dos especies de conejo, y no una, según revela un nuevo estudio internacional. Los investigadores afirman que reconocer la nueva especie reconocida, el conejo ibérico, no cambia la realidad biológica, pero sí permitirá diseñar estrategias de conservación más eficaces.

Descubren una nueva especie de conejo en la Península Ibérica
Un conejo ibérico. / Daniel Burón 

Un nuevo estudio revela que la Península Ibérica alberga dos especies de conejo y no una como se pensaba hasta ahora. La investigación internacional, liderada por un equipo del del Instituto de Estudios Sociales Avanzados (IESA-CSIC), se publica en la revista Biological Conservation.

El conejo ibérico se distribuye de forma natural por todo el territorio portugués y el oeste español

La nueva especie reconocida, el conejo ibérico (Oryctolagus algirus), le debe su denominación a su procedencia exclusiva de la Península Ibérica, con la excepción de algunas islas atlánticas y el norte de África donde fue introducida por los humanos, y se distribuye de forma natural por todo el territorio portugués y el oeste español. Por su parte, el conejo europeo (Oryctolagus cuniculus), también originario de la península, se encuentra en el este español y como introducido en casi toda Europa, Oceanía, Argentina, Chile y numerosas islas oceánicas.

Los investigadores principales, Rafael Villafuerte y Miguel Delibes-Mateos, coinciden que reconocer esta diversidad no implica cambiar la realidad, sino comprenderla y describirla con mayor precisión

Según Villafuerte, “las dos especies siempre han estado ahí, pero lo que ha cambiado es nuestro conocimiento sobre ellas”, al indicar que este nuevo conocimiento permitirá “reinterpretar mejor numerosos resultados obtenidos en el pasado y diseñar estrategias de gestión y conservación más eficaces para cada una de las dos especies”.

Diferencias entre las dos especies

En este artículo, los autores sintetizan los resultados derivados de investigaciones de diversas disciplinas que muestran las diferencias entre ambas especies, que incluyen características genéticas, morfológicas, ecológicas, reproductivas y comportamentales, junto a diferencias en el estado de las poblaciones.

Las dos especies divergieron hace aproximadamente dos millones de años

Así, por ejemplo, el conejo ibérico presenta menor tamaño y peso que el conejo europeo, y de media, produce un menor número de descendientes por camada. Las diferencias también se extienden a la trayectoria de crecimiento, comunidades de parásitos, composición del microbioma intestinal o incluso, las propiedades de la carne.

Los dos conejos, que se consideraban hasta la fecha subespecies del conejo europeo, divergieron hace aproximadamente dos millones de años tras quedar aislados en dos refugios glaciares situados en extremos opuestos de la Península Ibérica: uno en el valle del Ebro y otro en el Golfo de Cádiz.

El estudio recuerda que, a pesar de que ambos son muy parecidos a simple vista y durante más de un siglo se han tratado como una única especie, la evidencia científica demuestra que su historia evolutiva, biología y situación de conservación son diferentes. Actualmente, ambas especies mantienen distribuciones separadas en la península.

Implicaciones para su conservación

Los autores del artículo plantean que reconocer esta diversidad es fundamental para comprender mejor la realidad del conejo ibérico y mejorar su conservación. Ambos conejos constituyen una pieza clave de los ecosistemas mediterráneos y son la presa principal de hasta 40 especies de depredadores emblemáticos como el lince ibérico.

Según los autores, continuar evaluando ambas especies como si fueran una sola oculta la situación real de amenaza del conejo ibérico

Sin embargo, mientras el conejo europeo mantiene poblaciones estables e incluso crecientes en determinadas zonas, el conejo ibérico experimenta un acusado declive en gran parte de su población. Según los autores, continuar evaluando ambas especies como si fueran una sola, como se ha hecho hasta ahora, puede ocultar la situación real de la más amenazada y dificultar la adopción de medidas de conservación específicas. “No podemos seguir gestionando como una sola especie dos conejos que han evolucionado por separado durante casi dos millones de años”, explica el investigador del IESA-CSIC, Miguel Delibes-Mateos.

En este sentido, su reconocimiento como especies distintas permitirá mejorar los programas de seguimiento, las evaluaciones del estado de conservación, las translocaciones, la planificación cinegética y las estrategias de recuperación, evitando extrapolar resultados obtenidos para una especie a la otra.

Este trabajo ha contado con el apoyo del Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades de España.

Referencia:

Villafuerte, R., Alves, P.C., Carneiro, M., Castro, F., Esteves, P.J., Fa, J.E., Ferrand, N., Piorno, V., Queiros, J., Rouco, C., Vaquerizas, P.H. & Delibes-Mateos, M. When taxonomy lags behind evolution: Conservation implications of cryptic diversity in the Iberian rabbit. Biological Conservation (2026).

Fuente:
IESA-CSIC
Derechos: Creative Commons.
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