La contaminación por antibióticos está extendiendo la resistencia bacteriana más allá del ámbito clínico. Investigadores italianos alertan de que la fauna silvestre ya actúa como nuevo reservorio y reclaman medidas ambientales urgentes.
Un zorro que pasea por el bosque o un ave que cruza el cielo podrían presentar una amenaza invisible que surgió primero en los hospitales. A pesar de que estos animales nunca han tomado una pastilla, un nuevo estudio revela que sus cuerpos se han convertido en ‘almacenes’ de bacterias con resistencia a antimicrobianos (RAM) y ya no responden a los medicamentos más potentes.
La RAM se vuelve cada vez más problemática, sobre todo en el caso de las cefalosporinas de tercera generación, que se utilizan para tratar la neumonía, la sepsis y la meningitis. La bacteria Klebsiella pneumoniae, que puede causar infecciones graves en humanos, se ha extendido mucho más allá de los lugares y sistemas expuestos a los antibióticos.
Esta es la principal conclusión de un estudio llevado a cabo por investigadores de la Universidad de Parma en el el norte de Italia y que se ha publicado en Frontiers in Microbiology.

Se confirma que la fauna silvestre actúa como un reservorio de resistencia clínicamente relevante. Su vigilancia puede servir como sistema de alerta temprana de su propagación fuera del ámbito clínico

“Nuestros resultados confirman el papel de la fauna silvestre como reservorio de resistencia clínicamente relevante, lo que significa que su vigilancia podría proporcionar un sistema de alerta temprana de la propagación de la resistencia más allá de los entornos clínicos”, explica Mauro Conter, profesor asociado del Departamento de Ciencias Médicas Veterinarias de la Universidad de Parma.
Durante la investigación, se examinaron casi 500 muestras fecales de fauna silvestre, de zorros rojos, cuervos y urracas y varias especies de aves acuáticas. Se trata de especies que se mueven por zonas urbanas, rurales y silvestres, y recolectan resistencia sin recibir ellos mismos antibióticos. Los zorros contribuyen a la diseminación de esta resistencia a corta distancia por tierra, y las aves pueden propagarla a largas distancias por aire.
La bacteria K. pneumoniae estaba presente en el 2 % de las muestras de aves acuáticas y zorros. “Incluso una prevalencia del 2 % en la fauna silvestre representa una contaminación ambiental por clones de alto riesgo. K. pneumoniae se propaga fácilmente a través de las rutas del agua y los desechos, creando un ciclo continuo de resistencia humano-animal-medioambiente”, señala Conter.
Los científicos también descubrieron que los aislados de K. pneumoniae mostraron niveles de resistencia más altos contra casi todas las clases de antibióticos en comparación con los datos de vigilancia de 2024. Según el equipo, esta tendencia no es sorprendente, sino predecible en humanos, animales y el medioambiente.

Incluso una prevalencia del 2 % en la fauna silvestre representa una contaminación ambiental por clones de alto riesgo

”Nuestro estudio muestra que la resistencia en la fauna silvestre supera las tasas clínicas”, explica Conter. ”El 100 % de los aislados de K. pneumoniae procedentes de fauna silvestre fueron resistentes a las cefalosporinas de tercera generación. En cambio, solo el 19,6 % de los aislados de K. pneumoniae de pacientes humanos en Italia mostraban resistencia a estas cefalosporinas, según los últimos datos de vigilancia del Centro Europeo para la Prevención y el Control de Enfermedades”.
Para combatir la propagación de bacterias con RAM en ecosistemas que no están directamente expuestos a los antibióticos, es necesario reducir la contaminación por antibióticos en las aguas residuales, mejorar el tratamiento de las alcantarillas y promover un uso más prudente de los antimicrobianos en el ganado. Esto también incluye restringir los antibióticos críticamente importantes para la medicina humana.
El equipo señala que su estudio no fue diseñado para identificar vínculos de transmisión directa entre la fauna silvestre y los humanos, y que la prevalencia de las tasas de resistencia puede haber sido subestimada. Debido al enfoque de muestreo, las bacterias aisladas también pueden no representar la verdadera diversidad de bacterias en el medioambiente.
“Lo que observamos es un problema complejo que requiere soluciones integrales, conocidas como ‘Una sola salud’ (One Health), que aborden la contaminación por antibióticos, los cambios en el comportamiento de la fauna silvestre impulsados por el clima y la dinámica de las poblaciones bacterianas”, concluye Conter. “Nuestros datos respaldan el monitoreo rutinario de la RAM en la fauna silvestre como un sistema de alerta temprana para la salud pública, que permita guiar intervenciones ambientales antes de que la resistencia alcance los entornos clínicos”.
Referencia:
Samperi, M. et al. “Wildlife as sentinel of antimicrobial resistance in Klebsiella spp. with genomic insights into Klebsiella pneumoniae in Northern Italy” (2026). Frontiers in Microbiology