Calcio 20, Vick vaporub, Clamoxyl, aspirina infantil, mercromina… El botiquín de los años 80 no se parecía mucho al que tenemos actualmente en nuestras casas. Ese cambio se debe a un avance de los productos farmacéuticos y de la evidencia científica disponible, y no solo a simples modas en el consumo de medicamentos.
En los años 80 los niños se caían igual que ahora, pero entonces se les embadurnaba con un líquido rojo que impregnaba la piel durante días: la mercromina. /Wikipedia
Durante los años 70 y 80 en las consultas médicas y las farmacias no existía ningún control en la prescripción y dispensación de antibióticos. / SINC
La aspirina está contraindicada su prescripción en pediatría y se debe evitar si se sospecha de una infección viral o fiebre. / Todocoleccion
Uno de los anuncios más recordados de la época era en el que aparecía un niño que no podía respirar y al que su madre untaba con Vick vaporub. / Wikipedia
En los años 80 no había baño sin ese característico bote rosa que contenía polvos de talco, extraídos de un mineral y muy populares por su accesibilidad y precio. / Todocoleccion.net
Cuando las mujeres sufrían dolores menstruales en las décadas de los 80 y 90, el medicamento más solicitado era la Saldeva. / Bayer
Filvit, un champú para los casos de pediculosis capilar (piojos), se anunciaba a bombo y platillo en las televisiones de la época. / Filvit
Investigadores de la Universidad Nacional de Educación a Distancia (UNED) han desarrollado un nuevo método con el que detectan y cuantifican hasta nueve antibióticos presentes en la leche de oveja manchega. La herramienta, que ya puede ser utilizada por el sector industrial, permite controlar el nivel de estos residuos, perjudiciales para la salud humana en dosis elevadas.
Ovejas pastando en Albacete / Rubén Bodewig.