El investigador Juan Carlos Gutiérrez Marco junto a las madrigueras dejadas por los gusanos marinos hace 475 millones de años
Un equipo internacional de científicos ha analizado en la cueva francesa de Arago el desgaste dental de los fósiles de animales herbívoros cazados por los Homo heidelbergensis. Es la primera vez que un método analítico permite establecer la duración de las ocupaciones humanas en yacimientos arqueológicos. La clave, los últimos alimentos que ingirieron estos homínidos.
Un equipo de científicos dirigido por el investigador de la Universidad de La Rioja y director científico de la Fundación Patrimonio Paleontológico, Félix Pérez Lorente, ha descrito las primeras huellas fósiles de camello de Europa, descubiertas en el yacimiento de La Hoya de la Sima de Jumilla (Murcia). Los resultados de esta investigación, publicados en la revista internacional Ichnos, demuestran que se trata de un género y especie de camélido desconocido hasta ahora.
Reconstrucción pictórica de La Hoya de La Sima
Rastro de pisadas de camello
Rastro de pisadas de camello
Reconstrucción pictórica de Paracamelus.
Cuando en 2003 empezaron las excavaciones paleontológicas cerca del pueblo turolense de Riodeva, sus habitantes no salían del asombro: compartían territorio con los extintos dinosaurios. Desde el primer descubrimiento hasta el más reciente hace unas semanas, un pequeño grupo de paleontólogos ‘invade’ cada año los alrededores de Teruel en busca de restos fósiles. SINC pasa un día con estos expertos, cuya presencia en la zona ya no sorprende a nadie.
Teruel es tierra de dinosaurios. Así lo demuestran los más de 50 yacimientos que albergan los restos fósiles de estos animales milenarios en la provincia aragonesa. Pero para Luis Alcalá, director gerente de la Fundación Conjunto Paleontológico de Teruel-Dinópolis aún queda mucho por excavar. Uno de sus últimos trabajos, que se publica en el próximo número de la revista Estudios Geológicos, aporta nuevas claves sobre el dinosaurio carnívoro al que pudo pertenecer el diente de casi 10 cm hallado en Riodeva.
Podría parecer que únicamente los fósiles de organismos completos dan información relevante sobre los seres vivos del pasado; sin embargo, a veces un resto muy parcial, una pequeña parte, puede proporcionar gran cantidad de información. Esto es lo que ocurre con un nuevo género y especie de pez descrito recientemente por Francisco José Poyato Ariza, del Departamento de Biología de la Universidad Autónoma de Madrid (UAM) y David Didier Bermúdez Rochas del Museo Geominero (IGME), en un nuevo yacimiento cretácico de Cantabria.