El gran tsunami que asoló Cádiz tras el terremoto de Lisboa de 1755 es el más reciente, pero no el único. Nuevos depósitos sedimentarios hallados en la playa gaditana de Barbate demuestran que un tsunami de gran magnitud se produjo hace 4.000 años, y se suma a otros siete ocurridos durante los últimos 7.000 años, reduciendo así a mil años la recurrencia de estos eventos extremos en la costa andaluza. Según el estudio, los depósitos se asemejan a los restos del tsunami japonés del 11 de marzo de 2011.
Las larvas de la mariposa Zizeeria maha que han ingerido hojas expuestas a radiactividad tras el accidente nuclear de Japón en 2011 son más propensas a sufrir anomalías y muerte temprana, según científicos nipones.
Hoy se ha presentado el nuevo portal web del Institut Català de Ciències del Clima con el fin de identificar la causa de la enfermedad de Kawasaki. La recogida de donativos sufragará el coste de los muestreos atmosféricos sobre Japón, país que recoge la mayor parte de los casos y donde se descubrió por primera vez.
Ballena jorobada en la Antártida. / Wikipedia.
El buque de investigación nipón Chikyu. / IODP /jamstec
El deslizamiento de la placa tectónica de Norteamérica sobre la del Pacífico en una falla inusualmente fina provocó el seísmo que arrasó el noroeste de Japón en marzo de 2011, según se publica en Science. Esta región podría sufrir fenómenos similares debido a una resbaladiza arcilla que actúa como un lubricante.
En el fondo del lago Suigetsu (Japón) hay restos de plantas que estuvieron en la orilla en los últimos 52.800 años. Un equipo científico ha extraído muestras para medir sus niveles de radiocarbono o C-14. Sus datos harán la datación paleontológica más precisa, lo que permitirá especificar aún más el momento de la extinción de los neandertales y la dispersión de los humanos modernos en Europa.
Un estudio del Instituto Max Planck de Investigación Demográfica revela que ha habido una reducción significativa de la mortalidad humana en tan solo cuatro generaciones y que la mortalidad infantil es ahora 200 veces menor que la de generaciones anteriores.