Durante la menopausia, la carencia de estrógenos aumenta el riesgo de sufrir enfermedades cardiovasculares. La investigadora de la UPV/EHU Ainhoa Ruiz del Agua estudia en su tesis doctoral los efectos de los tratamientos sustitutivos y los factores genéticos que influyen en la respuesta a esas terapias.
Una reciente investigación de la Universidad de Granada recomienda a las mujeres posmenopáusicas el uso de Terapia Hormonal de Reemplazo (THR) durante, al menos, cinco años desde el cominzo de la menopausia. El estudio muestra que los miedos asociados a la THR son producto de la desinformación y muchas veces van en contra de las evidencias clínicas. Entre esos miedos, figuran el temor a efectos colaterales como el aumento de peso, el cáncer de mama o el riesgo de una enfermedad tromboembólica.
Dormir mal por la noche es el problema más común y grave de los referidos por las mujeres de mediana edad cuando sufren trastornos en el período y empiezan a acercarse a la menopausia, según un estudio publicado en el último número de la revista británica Journal of Clinical Nursing.
Un equipo internacional de investigadores, con participación del Centro de Investigación Cardiovascular de Barcelona (CSIC-ICCC), ha descrito una posible vía de señalización implicada en el aumento de microcalcificaciones vasculares que se producen después de la menopausia. Estos acúmulos son la explicación de la morbilidad asociada a la ateroesclerosis y osteoporosis que padecen las mujeres en este periodo de su vida. Los resultados publicados este mes en la revista European Journal of Clinical Investigation.