Un estudio del Imperial College y de la Escuela de Higiene y Medicina Tropical de Londres estima que las altas temperaturas estivales causaron 6 824 fallecimientos en el país, de los que el 77 % se atribuye al calentamiento global. Madrid y Barcelona figuran entre las ciudades europeas más afectadas.
Una investigación en los Cayos de Florida muestra que reducir temporalmente la exposición a la radiación solar puede mitigar el blanqueamiento de los corales durante episodios de temperaturas marinas extremas e incluso favorecer la recuperación parcial de su color.
El calentamiento global favorece las condiciones meteorológicas que facilitan la propagación de los incendios forestales, según la Organización Meteorológica Mundial. El organismo recuerda, sin embargo, que el origen de estos fuegos responde a múltiples factores y no únicamente al cambio climático.
Las brisas marinas son ahora un 17 % más débiles en España. Este fenómeno se agudiza en las olas de calor del verano. Las ciudades que lo experimentan de forma pronunciada son Barcelona, Tortosa, Menorca, Almería, Castellón de la Plana, Málaga, Ibiza y Palma de Mallorca.
Entre el 21 y el 25 de junio, la primera ola de calor del verano concentró un tercio de las defunciones estimadas por el exceso de temperatura. Más del 97 % de estos fallecimientos se asocia al agravamiento de enfermedades previas y no a golpes de calor.
Se destaca la importancia de medidas básicas, como mantenerse hidratado, evitar la exposición al sol en las horas centrales del día y prestar especial atención a las personas mayores y otros colectivos vulnerables.
El Sistema de Monitorización de la Mortalidad diaria estima que se han producido 212 fallecimientos en el país que se pueden atribuir a la ola de calor comenzada el pasado domingo. En Europa, un informe revela que el 45 % de las ciudades europeas ha batido ya o está en camino de superar sus máximos históricos de estrés térmico.
La exposición repetida a olas de calor no solo aumenta la mortalidad a corto plazo, también acelera el envejecimiento biológico. Un nuevo estudio advierte de que sus efectos pueden acumularse y acompañarnos toda la vida, y los más afectados son los trabajadores manuales, las personas que viven en zonas rurales y quienes no disponen de aire acondicionado en sus hogares.
Datos de la Agencia Estatal de Meteorología muestran que las olas de calor en el país duran cada vez más días y son más frecuentes. En lo que va de siglo, ya ha habido más del doble de estos fenómenos que entre 1975 y 1999.
El Instituto Carlos III ha registrado más de mil fallecimientos causados por las olas de calor entre el 15 de mayo hasta el 13 de julio de 2025, mientras que el año pasado se produjeron 114 muertes en estas mismas fechas. Estas cifras representan un aumento de la mortalidad del 1 035 %.