Contar las manchas solares a lo largo del tiempo ayuda a conocer la actividad de nuestra estrella, pero los dos índices que emplean los científicos discrepan para fechas anteriores a 1885. Ahora un equipo internacional de investigadores ha tratado de armonizar los resultados históricos y ha descubierto que, en contra de lo que se pudiera pensar, la actividad solar en nuestros días es muy parecida a la que hubo en otras épocas, como en el siglo de las luces.
Las manchas solares, como las que se ven en el centro de esta imagen, informan de la actividad del Sol. / NASA/SDO
Caída de la red eléctrica, fallos en las comunicaciones por radio y telefonía móvil, alteración de la ionosfera de la Tierra. Estas pueden ser algunas consecuencias de las fulguraciones y emisiones intensas del Sol. Para vigilar la actividad de nuestra estrella nace hoy el Servicio Nacional de Meteorología Espacial, una aplicación web cuyo funcionamiento explica a Sinc su coordinadora, Consuelo Cid (Guadalajara, 1967) desde la Universidad de Alcalá de Henares.
Consuelo Cid, profesora de la Universidad de Alcalá de Henares, coordina el Servicio Nacional de Meteorología Espacial. / SINC
El instrumento SO/PHI, coliderado por el Instituto de Astrofísica de Andalucía (IAA-CSIC), girará en torno al Sol a bordo de la misión Solar Orbiter. Este proyecto de la Agencia Espacial Europea pondrá un satélite alrededor de nuestra estrella para estudiar sus características físicas y la influencia solar en el medio interplanetario.
Las emisiones de gases de efecto invernadero influyen en mayor medida al deshielo que los cambios de la órbita de la Tierra, según un estudio liderado por el Consejo Superior de Investigaciones Científicas.
Gran parte del agua de nuestro Sistema Solar se originó probablemente a partir del hielo formado en el espacio interestelar, según un estudio que publica la revista Science.
Lupus 4 está situado a unos 400 años luz de la Tierra, a caballo entre las constelaciones de Lupus (el Lobo) y Norma (la Plaza del Carpintero). / ESO.