Un estudio indica que el abandono de medicamentos contra la obesidad, como como la semaglutida, produce un “efecto rebote” en quienes los consumen al recuperar su peso y valores de salud metabólica anteriores en menos de dos años.
Las revisiones encargadas por la OMS a Cochrane confirman que los medicamentos GLP-1 ayudan a perder peso. Sin embargo, advierten de que la financiación industrial de los estudios pone en cuestión la fiabilidad de los resultados.
Algunos conocerán este principio activo por nombres comerciales como Ozempic, Wegoovy y Rybelsus. Sus propiedades ayudan a las personas a perder peso o controlar la diabetes, pero no todas ellas pueden permitirse este medicamento debido a su elevado coste. En países como EE UU, la brecha es aún mayor y revela diferencias étnicas en su consumo.