Con la Luna ya atrás y el amerizaje en el horizonte, la misión avanza hacia su fase final tras una semana de vuelos y pruebas clave en el espacio profundo. Las próximas horas estarán marcadas por ajustes técnicos y preparativos a bordo mientras la NASA afina los planes para el regreso seguro de la tripulación.
El análisis isotópico de muestras recogidas en la cuenca Aitken revela diferencias químicas entre las dos caras del satélite. El hallazgo apunta a un impacto colosal como origen de su evolución interna.