La tríada de eclipses de Sol que nos visita entre 2026 y 2028 marcará el 250 aniversario de un precedente histórico: en 1778 el marino y científico Antonio de Ulloa contempló un ocultamiento total desde un navío en alta mar, observando curiosos fenómenos solares y lunares nunca antes descritos, lo que marcó un hito para la ciencia española de la Ilustración.
La AEMET ha alertado de un progresivo aumento del riesgo de incendios forestales en los próximos días y ha pedido extremar las precauciones de cara al 12 de agosto, fecha en la que tendrá lugar el eclipse solar.
A partir del próximo viernes, 7 de agosto, la Agencia Estatal de Meteorología publicará un boletín diario con la predicción meteorológica general, información sobre fenómenos meteorológicos adversos y el pronóstico del peligro de incendios.
Cuando la Luna opaca al Sol de forma completa, la falta de luz y radiación provocan cambios atmosféricos que influyen sobre la temperatura, el viento y la forma de las nubes. Los efectos son muy breves, ya que la fase de totalidad de este ocultamiento dura pocos minutos, pero tienen mucho interés desde el punto de vista meteorológico.
Queda un mes para el primero de los tres eclipses totales de Sol y todavía es posible participar en iniciativas de ciencia ciudadana como EclipseDSM, ECOECLIPSE o la misión Globo-Sonda.
En 2026 se cumplen tres siglos y medio de una serendipia científica que nació con el intento de Galileo de calcular las coordenadas de un barco en alta mar por los eclipses de las lunas de Júpiter, y que llevó al astrónomo danés Ole Rømer a la primera prueba de que la luz viajaba a una velocidad finita. Un estudio actual muestra que su método continúa siendo válido.
Cuando millones de personas se reúnen para observar un eclipse, se activan algunos de los circuitos más profundos y antiguos del cerebro humano. Esa mezcla de curiosidad, sorpresa y emoción no es un capricho cultural, sino un fenómeno biológico con bases bien estudiadas.
En el año 1912 fue la última vez que en España se pudo observar un eclipse total de Sol. Por eso, ¿cómo puede ser que ahora haya tres eclipses solares en tres años y que dos de ellos sean totales y uno anular?
El Instituto Geográfico Nacional, responsable de la cartografía oficial de España y de la observación del territorio, participa actualmente en tareas estratégicas y de vigilancia geográfica, como el seguimiento del volcán de Tenerife y la preparación del trío de eclipses 2026-2028. Su directora general, Laura Barbas Calvo, se convirtió al asumir el cargo en la primera mujer en liderar el centro en más de 150 años.
En 1959 pudo verse el último eclipse total de sol hasta hoy en España, solo en las islas Canarias. En la Península, el último total acaeció hace más de un siglo, en 1912. Esta escasez histórica se rompe ahora con una racha excepcional, dos totales y otro anular en solo tres años. ¿Cómo se explican estos fenómenos?