Un equipo científico de la Estación Biológica de Doñana y la Universidad de Barcelona ha descubierto que casi una quinta parte del genoma de la estrella de mar espinosa está organizada de formas distintas según el ambiente en el que viven.
Un equipo de biólogos de la Universidad Queen Mary, en Reino Unido, investiga este péptido, sus propiedades y su evolución a lo largo de 500 millones de años. El estudio lo identifica como un agente clave en el comportamiento alimentario de humanos y animales.
Un equipo científico en el que participa el Instituto Geológico y Minero de España, del CSIC, ha diseñado un autómata que reproduce la evolución motora de los parientes lejanos de las estrellas y erizos de mar, desaparecidos durante el Paleozoico inferior.
En los años 80 se descubrió que estos parientes de la estrella de mar eran sensibles a la luz y tenían un color distinto por el día que por la noche. Ahora, un estudio revela que gracias a esta característica pueden ver el exterior aunque no tengan ojos.
Científicos catalanes han identificado una patología que afecta a la estrella de mar Odontaster validus, una de las especies más frecuentes en los fondos marinos antárticos. Esta enfermedad –la primera descrita en un equinodermo del medio marino antártico– ha llegado a perjudicar hasta el 10% de las poblaciones de esta especie, que es el depredador bentónico más importante de las comunidades costeras de Isla Decepción y de otras regiones marinas de latitudes antárticas.
Científicos del CSIC han hallado dos nuevas especies de asteroideos gracias a técnicas de análisis genético. Las protagonistas son Asterina martinbarriosi, endémica de las islas Canarias, y Asterina vicentae, del Delta del Ebro.