Para muchas personas intersexuales, la atención sanitaria a lo largo de su vida ha sido un cúmulo de malas experiencias, incertidumbre respecto a pruebas y tratamientos y comentarios desafortunados. Por eso, en los centros de salud se debe abogar por la escucha, la honestidad y el acompañamiento.
La intersexualidad es una etiqueta que tiene poca visibilidad dentro y fuera del colectivo LGTBIAQ+, y abarca un espectro de posibilidades más amplio de lo que normalmente se piensa. Esto hace que las personas intersex se enfrenten a violencias y discriminaciones en todas las etapas de su vida.
Algunos estudios han demostrado que niveles altos de andrógenos en deportistas femeninas podrían mejorar su rendimiento. La normativa para varias pruebas de atletismo les exige que los reduzcan, con secuelas para su salud física y mental. Expertos y organismos internacionales denuncian que son medidas discriminatorias que violan derechos.
Uno de cada 2.000 bebés nace con una diferencia en el desarrollo sexual: presentan ciertos rasgos físicos masculinos y otros femeninos. Son intersexuales. ¿Qué sexo se les asigna? ¿Con qué género se identificarán? Asociaciones de todo el mundo trabajan para eliminar el estigma del hermafroditismo y acabar con las cirugías normalizantes que durante años se les han practicado a estos niños y niñas.
El desarrollo sexual diferente se produce cuando un individuo presenta a la vez características genéticas y fenotípicas propias de varón y de mujer. Puede tener, por ejemplo, un cariotipo masculino y órganos sexuales ambiguos o de apariencia femenina. / Ilustración: Wearbeard