Parpadear no solo nos ayuda a mantener los ojos lubricados. Investigadores neerlandeses han revelado que durante una conversación, las personas interpretan el pestañeo de su interlocutor como una respuesta. Según el estudio, los parpadeos más largos se entienden como un gesto de comprensión.
Cuando los adultos hablamos utilizamos gestos sincronizados con el lenguaje oral. Psicólogas de la Universidad Autónoma de Madrid han estudiado cómo las niñas y los niños coordinan gestos y elementos vocales cuando están aprendiendo a usar el lenguaje, antes incluso de que sean capaces de utilizar palabras.
Un equipo europeo de investigadores, con participación de la Universidad Politécnica de Madrid, ha desarrollado MixedEmotions, un conjunto de herramientas en código abierto capaces de analizar emociones en texto, audio y vídeo. El kit está adaptado a varios idiomas europeos para reconocer el panorama multicultural y plurilingüe de la tecnología actual.
¿Es el idioma que hablamos el que modela nuestra forma de pensar, o el ser humano piensa de determinada forma por naturaleza? En Through the Language Glass, Guy Deutscher defiende con fiereza y humor la primera hipótesis.
Los movimientos oculares o labiales que se producen en la conversación cara a cara no solo adquieren gran valor social, también cerebral. Por primera vez, una investigación internacional en la que participa la Universidad Complutense de Madrid revela que durante la comprensión del lenguaje el cerebro muestra una actividad diferente si recibe información visual de los movimientos faciales del interlocutor.
Los códigos de comunicación humanos se basan en nuestra capacidad para asignar significados a elementos neutros, como símbolos y letras. Con la app Color Game, desarrollada por investigadores alemanes, los jugadores deben crear un lenguaje propio con el que comunicar colores a partir de signos en blanco y negro. De este modo quieren entender cómo se construyen y evolucionan las lenguas.
El centro de investigación vasco BCBL ha demostrado cómo podemos anticiparnos a una palabra antes de ser pronunciada y completar así una frase sin necesidad de que el interlocutor la finalice. El experimento ha comprobado que la capacidad de predecir un término tiene relación con la habilidad del cerebro para construir mentalmente las frases a medida que las lee o escucha.
Los niños de entre 12 y 19 meses de edad, que aún no se comunican mediante expresión hablada, son capaces de realizar deducciones racionales mostrando sorpresa cuando ocurre algo inesperado, según un estudio en el que ha participado la Universidad Pompeu Fabra de Barcelona. Los resultados indican que el razonamiento no tiene necesariamente una base lingüística.
La respuesta del cerebro al miedo no es la misma si nos asustamos en nuestra lengua materna o en un idioma extranjero, por muy bien que lo conozcamos. Investigadores de las universidades Jaume I, Pompeu Fabra y Nebrija lo han demostrado mediante un estudio experimental que abre la puerta a nuevas terapias.