La capacidad del cerebro para sincronizarse con el tono y la entonación del habla influye sobre la forma de procesar el lenguaje. Así concluye un estudio del centro de investigación vasco BCBL cuyos resultados podrían ayudar al diseño de actividades más eficaces para entrenar el cerebro con el fin de evitar futuros trastornos como la dislexia.
Comparado con el de los humanos y otros mamíferos, el repertorio vocal de los primates es limitado y presenta tan solo una ligera modificación acústica durante su desarrollo. Sin embargo, un estudio muestra que la lista sonora al llamar a cualquiera de los miembros del grupo al que pertenece, e incluso a especies diferentes, es más flexible y depende tanto del contexto como de la relación entre los individuos.
Una región del cerebro que se extiende por los dos hemisferios, el planum temporale, es mayor en el izquierdo que en el derecho. El hallazgo se vinculó en la década de 1960 con la localización del procesamiento del lenguaje en el hemisferio izquierdo, pero hoy investigadores europeos muestran que esta asimetría no es un marcador de la lateralización del lenguaje.
Científicos estadounidenses han identificado un grupo de neuronas en la corteza auditiva primaria capaz de evaluar los cambios en el tono del discurso independientemente de quién sea el hablante. El trabajo demuestra que la representación de la entonación en algunas neuronas se basa en la codificación de los tonos relativos altos y bajos.
El ritmo de las ondas cerebrales se ajusta entre los integrantes de una conversación. Esta es la conclusión de un trabajo publicado en la revista Scientific Reports y liderado por el centro de investigación vasco BCBL. Según los científicos, esta sincronía intercerebral puede ser un factor clave para la comprensión del lenguaje y de la comunicación interpersonal.
Un artículo de un paleoneurólogo del Centro Nacional de Investigación Sobre la Evolución Humana de Burgos evalúa las evidencias fósiles sobre los cambios cerebrales asociados a las áreas del lenguaje. El autor explica que muchas de estas áreas están sujetas a vínculos arquitectónicos del cráneo, por lo que no es posible establecer si se trata de cambios evolutivos asociados a variaciones de la organización del cerebro.
Un estudio de la Universidad de Granada revela que los sustantivos masculinos son procesados más rápidamente por el cerebro si la voz que las emite es la de un hombre, mientras que los nombres femeninos se procesan con más facilidad si están dichos por una mujer. Los hallazgos podrían tener aplicaciones en el aprendizaje de idiomas.
Los prejuicios raciales y de género que incorpora el lenguaje humano se transmiten a los sistemas de inteligencia artificial que tratan de imitarlo. Así lo refleja el análisis de textos efectuado por científicos de EE UU y Reino Unido mediante un modelo de aprendizaje automático.
Los conceptos ambiguos dificultan a los profesionales de la salud localizar información relevante para su trabajo. Investigadores de la Universidad Nacional de Educación a Distancia han diseñado un sistema que, empleando información multilingüe, se muestra eficaz para seleccionar de manera precisa el significado adecuado de un término según su contexto.
Tan importante es nombrar las cosas como hacerlo de manera precisa; y los científicos ya han dado el aviso: el proceso por el que se bautiza a las enfermedades, basándose en sus síntomas y no en sus mecanismos profundos, amenaza el avance de la medicina. Incluso hay quien afirma que la esquizofrenia no existe como tal. Una fuerte corriente crítica pide que se llame a las enfermedades por lo que son, no por cómo se muestran. De lo contrario, la investigación, la política y los pacientes pagarán las consecuencias. Ilustración: Cinta Arribas