Una investigación basada en datos de más de 33 000 estudiantes en España relaciona este comportamiento con el uso problemático de internet, el consumo de sustancias, el conflicto familiar y algunas conductas sexuales de riesgo. El sexo de quien consume es la variable con más peso.
La exitosa serie británica Sex education refleja el poco conocimiento que tienen los más jóvenes sobre su propia sexualidad, a la que todavía miran con vergüenza. Los programas de educación sexual tradicionales se centran en evitar embarazos y enfermedades. Los expertos opinan que intervenciones educativas adaptadas a su edad les ayudarían a relacionarse mejor y prevenir situaciones de violencia o acoso.