El prototipo se prueba en centros de día de Madrid para personalizar la interacción con personas mayores que padecen deterioro cognitivo. El sistema prescinde de cámaras y aprende la voz de cada usuario desde el primer contacto
En el entorno clínico, puede guiar ejercicios terapéuticos, proponer actividades de estimulación cognitiva, trabajar habilidades comunicativas y generar dinámicas más atractivas para los niños. En casa, un avatar permite trasladar parte de esa experiencia a una tableta o dispositivo móvil, siempre bajo la programación y supervisión del terapeuta.