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Carmen Maíz Arévalo, profesora de Filología Inglesa de la UCM

“Facebook refleja la preocupación que tenemos por la apariencia”

¿Bromean más los británicos que nosotros en Facebook? Carmen Maíz Arévalo ha analizado cómo se toma el pelo en la red social en dos grupos homogéneos de ingleses y españoles. El estudio ha mostrado diferencias en cómo interactuamos y también, en lo narcisistas que somos.

Laura Chaparro
5/10/2015 09:00 CEST

Carmen Maíz Arévalo, profesora del departamento de Filología Inglesa I / UCM.

En su investigación esperaba encontrar más muestras del típico humor británico que bromas españolas, pero no ha sido así. ¿Se parecen ambos tipos de humor?

Yo diría que no. Por ejemplo, no hablamos de “humor español” pero sí de “humor británico”, lo que nos indica que el humor británico tiene una identidad propia y reconocida como tal. Es cierto que, con Internet, al globalizarse todo, puede que nuestra cultura esté recibiendo ciertas influencias, pero de ahí a decir que el humor español es como el británico, no. De todas formas, el grupo de Facebook que he estudiado tiene entre 25 y 45 años, ha viajado mucho y guarda relación con británicos, lo que podría explicar estos resultados, ya que no se puede considerar que sean el español “prototípico”.

Ha analizado dos comunidades de las que forma parte, que son sus “amigos” de Facebook, con dos idiomas diferentes, ¿no es así?

Sí. Por mis circunstancias personales, en Facebook formo parte de dos comunidades. En mi página de inicio tengo, por un lado, a todos mis amigos británicos, que a su vez tienen contactos de allí, y nos comunicamos en inglés. Luego está mi grupo español, con los que tengo la misma relación pero en castellano. Eso me da la posibilidad de estudiar el mismo fenómeno en los dos idiomas y en unas comunidades homogéneas. Para una estudiosa de la pragmática, como es mi caso, es una oportunidad que no puede desaprovecharse.

¿Cuál es la principal diferencia entre ambas comunidades?

Así, a bote pronto, lo que más me llamó la atención es que los británicos pulsan menos “me gusta”. Parecen “trabajárselo” más y optan por escribir comentarios. Los españoles son más “vagos” en ese sentido. Creo que eso sí refleja una diferencia cultural. Parece que el grupo de españoles tiende a “quedar bien”, sin profundizar más.

"Los británicos pulsan menos “me gusta” y optan por escribir comentarios"

¿Por qué eligió Facebook en lugar de Twitter, donde también se bromea mucho?

Porque el fenómeno del jocular mockery (que podríamos traducir grosso modo como tomar el pelo) se hace entre amigos. Hay estudios que muestran cómo en algunas culturas también se da con extraños, pero yo prefería centrarme en comunidades que estuvieran consolidadas, amigos que tienen relación también fuera de las redes. Y Twitter, por el contrario, suele ser más anónimo.

Las respuestas a las bromas fueron similares en Facebook y en persona, aunque en la red social existen recursos propios como “me gusta”. ¿Cuál es su función?

En otro artículo sobre las respuestas que hacemos a cumplidos, entrevisté a usuarios de Facebook y todos comentaban que el like (me gusta) era muy práctico. Todos los usamos. Yo misma, por la mañana, miro todo, me gusta todo… Es muy cómodo porque no tienes que escribir nada. Pero los usuarios que entrevisté me dijeron que les parecía muy hipócrita y que preferían recibir comentarios.

¿Qué papel tienen los emoticonos en estas bromas?

Más o menos el mismo que los “me gusta”. Es una forma rápida y práctica de decir “acepto tu broma”. Aunque en realidad te haya sentado fatal, la sinceridad aquí no es lo que prima y quedas mal de cara a la galería si te molestas por una broma que te están haciendo “de buen rollo”. Socialmente, lo que está aceptado es que la sigas o incluso la potencies. En persona es igual pero, obviamente, se puede disimular peor.

"La idea de venderse de cara a la galería está muy arraigada entre los españoles"

Cuando una broma no nos gusta, ¿tendemos a ignorarla en Facebook?

Es muy difícil saber si realmente la están ignorando o simplemente no la han visto. Intuyes que le están haciendo caso omiso si son usuarios muy activos y no responden nada. Pero si es una persona que, por ejemplo, está cuatro días sin decir nada, no sabes si lo ha ignorado o no lo ha leído.

El estudio revela que los españoles salimos más en fotos y hablamos de eventos a los que asistimos, al contrario que los británicos, que escriben más sobre lo que están pensando. ¿Somos más narcisistas?

Puede ser. Tal vez los británicos en persona son más tímidos y, al estar frente a una pantalla, se expresan más. Los españoles somos más de colgar fotos de nosotros. Podría decirse que somos mucho más narcisistas, sí. De hecho, según varios estudios que he hecho, en los cumplidos cara a cara, los de apariencia superan, con creces, a otros, como los de personalidad o de habilidades, que los ingleses sí emplean. Los españoles solemos ir a la apariencia, al “qué guapo estás”. ¿Son diferencias culturales? Necesitamos muestras mucho más grandes para saberlo, pero este estudio ya refleja como diferencia la preocupación que tenemos por la apariencia.

Y eso se refleja en las fotos que publicamos.

Sí, muchas personas seleccionan las fotos hasta que eligen la mejor. Una cita que me hizo mucha gracia y que incluyo en el artículo es: “Nadie es tan feo como en su foto de DNI ni tan guapo como en su foto de Facebook”. Es esa idea, la de venderse de cara a la galería, que está muy arraigada entre los españoles, incluso más que en los ingleses.

¿Son positivas las bromas para las relaciones personales?

Es difícil decirlo. Son una herramienta para potenciar las relaciones personales. Bromeamos con quien creemos que lo va a aceptar. Yo solo bromeo con la gente más cercana. Pero es un arma de doble filo. Sabes que si lo haces, lo puedes recibir y no te puedes molestar. Es una herramienta arriesgada que hay que saber con quién utilizar, pero si se utiliza correctamente, sí potencia la cercanía en las relaciones personales.

"La línea roja en este tipo de bromas son las enfermedades o temas tabú"

¿Cuándo cruzan la línea roja y se convierten en algo más serio?

Es complicado saberlo. Este tipo de bromas son rituales sociales que todos aceptamos en mayor o menor grado. ¿Dónde está la línea roja? Personalmente, creo que con enfermedades o temas tabú, que socio-culturalmente no se aceptan como temas de conversación. Por ejemplo, cuestiones económicas y temas sexuales. En uno de los estudios que publiqué, ante una broma un tanto soez y muy sexual en Facebook, uno de los participantes británicos respondió “TMI” (demasiada información) y se acabó la conversación. Está claro que ahí se cruzó una línea roja.

¿Las redes sociales propician que las bromas crucen esta línea roja más veces que en persona?

Yo diría que no. Creo que es igual que en persona, pero tendría que estudiarlo más a fondo. El problema de Facebook es que al final, aunque limites la privacidad y elijas que solo lo vean tus amigos, realmente no sabes dónde va a acabar lo que publiques. En general, la gente es muy cauta aunque algunas personas no lo son, sobre todo los más jóvenes. Ahí hay que tener más cuidado. Creo que realmente no somos conscientes del peligro que puede llegar a entrañar una red social.

Referencia bibliográfica:

Carmen Maíz-Arévalo. “Jocular mockery in computer-mediated communication: A contrastive study of a Spanish and English Facebook community”. Journal of Politeness Research 11 (2), julio de 2015. DOI: 10.1515/pr-2015-0012.

Fuente: Universidad Complutense de Madrid
Derechos: Creative Commons
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