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Íñigo Zabalgogeazcoa, Instituto de Recursos Naturales y Agrobiología (CSIC)

“La revolución en genética se debe a unos señores que miraban moscas en un sótano”

Una original foto, en la que aparecen 70 hongos que se asemejan a una creación culinaria de cocina vanguardista, les valió a Íñigo Zabalgogeazcoa y Salud Sánchez el primer premio de la Categoría General en Fotciencia 2009. El trabajo de Íñigo se centra en la investigación de los endófitos, hongos que viven en el interior de plantas. Mirar por el microscopio y fotografíar cientos de estos microorganismos, algunos de ellos de una gran belleza, forma parte de su trabajo diario.

Cultura Científica CSIC
14/10/2013 10:39 CEST

Íñigo Zabalgogeazcoa, del Instituto de Recursos Naturales y Agrobiología de Salamanca (CSIC).

¿Qué trabajo realizán en el departamento de Estrés Abiótico de su instituto?

Trabajamos con hongos que viven en el interior de plantas. Estas constituyen hábitats que albergan cientos de especies de hongos diferentes. Hasta hace muy poco solamente conocíamos unas pocas, los patógenos, que son los que causan enfermedades y son visibles. Pero la mayoría de estos hongos son endófitos, no causan ningún síntoma evidente; y en muchos casos tienen un papel esencial en cómo viven las plantas y cómo se adaptan. A veces estos hongos son beneficiosos; algunas plantas infectadas por ellos contienen sustancias que son insecticidas naturales que las protegen frente a pequeños herbívoros e incluso mamíferos. Eso tiene aplicaciones para la mejora de cultivos y se está utilizando para mejorar céspedes, jardines, campos de deporte y pastos para animales.

¿Fundamentalmente su trabajo se centra en la investigación básica?

Hay una parte básica que consiste en entender qué especies viven en el interior de las plantas y cómo las afectan. Pero también tiene un aspecto aplicado. Por ejemplo, cuando seleccionamos un hongo que produce alcaloides no tóxicos para mamíferos, eso podrá tener una aplicación en la mejora de plantas forrajeras. Otro ejemplo: cada vez que descubres un hongo que inhibe el crecimiento de otro hongo o de una bacteria, tienes un potencial antibiótico. En definitiva, todas las plantas están asociadas a cientos de hongos que tienen un gran impacto.

“Mucha gente, incluso muy instruida, percibe que la ciencia tiene que ser algo patentable o con una aplicación inmediata. La investigación no funciona así”

¿Qué le llevó a participar en un concurso como Fotciencia?

La belleza. Aquí usamos mucho el microscopio y cuando miras por él es muy común ver imágenes muy bonitas. Tenemos cientos de fotos. La imagen por la que nos premiaron, al margen de su valor artístico, ilustra lo que hablábamos antes. Los 70 hongos que se ven en ella se aislaron de una sola especie de planta.

¿Cree que la ciencia tiene también una parte de disfrute estético?

Desde luego. Aquí mismo [en el laboratorio] tengo un hongo morado muy bonito. A veces nos encontramos con cosas preciosas a simple vista.

¿Crees que iniciativas como Fotciencia pueden despertar el interés por la ciencia entre ciudadanos ajenos a la vida científica?

No estoy seguro. No sé si la gente se va a poner a pensar en qué quieren decir esas fotos... Pero sí te enseñan otra parte del mundo, y eso también es ciencia. La investigación sirve para ayudarnos a entender el mundo. Mucha gente, incluso muy instruida, percibe que la ciencia tiene que ser algo patentable o con una aplicación inmediata. La investigación no funciona así. Puedes tener un objetivo, y de hecho suele ser así, pero para que una cosa llegue a tener su aplicación y llegue al mercado se necesita tiempo y además el momento adecuado.

Y esto no siempre es posible en ciencia...

No. Muchas veces lo que sabemos hoy sobre cómo es el mundo puede ser la solución para un problema en un futuro distante. Por esa regla de tres, Copérnico, Darwin y muchísima otra gente que ha conformado la forma de pensar que tenemos se hubiesen muerte de hambre.

¿Cree que es importante divulgar la ciencia a la sociedad?

Muy importante. Detrás de casi todos los trabajos de investigación hay cosas que vale la pena saber. Solamente en la investigación que se hace en España hay muchísimos temas interesantes y que tal vez no se conozcan.

¿Entonces habría que divulgar más?

Yo desde luego prefiero que me cuenten que se ha descubierto la trayectoria de algún planeta fuera del sistema solar, a que me digan dónde veranea el delantero del Mallorca. Pero la televisión, que quizá es el mejor medio de divulgación, está copada por fútbol y por propaganda política. Es una pena que los medios estén copados por estos dos temas más un poco de sucesos.

“Yo prefiero que me cuenten que se ha descubierto la trayectoria de algún planeta fuera del sistema solar, a que me digan dónde veranea el delantero del Mallorca”

¿Otorga mucha responsabilidad a la labor de los medios de comunicación?

Sí. Quienes los manejan tienen parte de la culpa. Hoy en día es fácil tener acceso a los descubrimientos y a las investigaciones que se desarrollan en todo el mundo. Hay muchas posibilidades para encontrar noticias interesantes y sin embargo no interesan o no tienen tirón.

Algunos investigadores se quejan de lo poco que se valora la divulgación en la carrera científica. ¿Cree que si se valorase más a nivel oficial el grado de compromiso de los investigadores sería mayor?

Eso no me parece fácil de responder. Es cierto que si publicas algo en el periódico no te lo valoran tanto como si lo haces en una revista científica. Pero es que a lo mejor publicar en el periódico es más el trabajo de otras personas que el nuestro.

¿Quiere decir que su prioridad no debe ser la divulgación sino la investigación?

Sí, y que de todas formas nosotros hacemos una divulgación en los artículos que escribimos. Pero tengo dudas sobre si es nuestra obligación escribir en los periódicos. Quien lo hace, está muy bien, pero tampoco debe ser una obligación.

Constantemente se repite que nuestra sociedad es inculta en ciencia en comparación con otras sociedades europeas. ¿Es así?

Yo veo la siguiente división: una cosa es tener una cultura científica en cuanto a conocer, por ejemplo, qué es la fuerza de la gravedad, y otra es apreciar el valor de la investigación. En este último aspecto sí creo que somos un país en el que hasta hace muy poco todo el impacto que ha tenido la ciencia nos ha venido desde fuera.

¿Y por qué aquí apreciamos menos esa actividad?

A lo mejor otras sociedades llevan más tiempo viendo el efecto de los resultados de la investigación en la vida cotidiana. España en ese aspecto ha estado en otra dimensión y eso quizá influye en la apreciación. Si te dedicas a estudiar el cortejo de un escarabajo, la gente piensa que eres un bicho raro. Sin embargo, gracias a la gente que estaba hace años mirando moscas hoy se está hablando de las células madre y de regeneración de tejidos y órganos. Toda la revolución que está habiendo en genética se debe a unos señores que estaban mirando moscas en un sótano. Detrás de casi todas las investigaciones hay unos objetivos que son útiles. Y por cierto, estudiar el cortejo de un escarabajo puede servir para reducir el uso de residuos tóxicos en los alimentos y en el medio ambiente.

Fuente: CSIC
Derechos: Creative Commons
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