La compañía china de inteligencia artificial vuelve a tensar la competencia global en el sector tecnológico. Su nuevo modelo, V4‑Pro‑Max, de carácter abierto, reivindica avances técnicos con los que aspira a situar al desarrollador entre los referentes internacionales del momento.
Ace es capaz de responder de forma ágil y veloz en un partido de tenis de mesa. Sus reflejos y capacidad de reacción le han permitido ganar tres rondas contra jugadores de élite de esta disciplina, lo que revela que un robot autónomo puede tener éxito en deportes de competición y en otras áreas que requieran de habilidades físicas.