Si estás registrado

No podrás conectarte si excedes diez intentos fallidos.

Si todavía no estás registrado

La Agencia SINC ofrece servicios diferentes dependiendo de tu perfil.

Selecciona el tuyo:

Periodistas Instituciones
Si estás registrado

No podrás conectarte si excedes diez intentos fallidos.

Si todavía no estás registrado

La Agencia SINC ofrece servicios diferentes dependiendo de tu perfil.

Selecciona el tuyo:

Periodistas Instituciones
Ciencias de la Vida

Descubren un nuevo guardián de las bacterias intestinales

Investigadores españoles del Centro Nacional de Investigaciones Cardiovasculares revelan un nuevo mecanismo de regulación que evita que las bacterias intestinales se diseminen por el organismo y causen inflamación. Su estudio publicado en la revista Immunity identifica un receptor en células inmunitarias por el cual algunas familias de bacterias que habitan en el intestino refuerzan la barrera intestinal.

(De izquierda a derecha) Annalaura Mastrangelo, David Sancho, Salvado Iborra, María Martínez-López y Ruth Conde Garrosa / CNIC

Bacterias que habitan en nuestro sistema digestivo refuerzan la respuesta inmunitaria de la barrera intestinal y evitan la inflamación

La respuesta inmunitaria frente a nuestra microbiota - la comunidad de bacterias y otros microorganismos que habitan en el tubo digestivo humano - es necesaria para mantener a estos microorganismos localizados en el intestino. Si la barrera inmunitaria intestinal se daña, las bacterias pueden diseminarse y causar inflamación por todo el cuerpo. Ahora, un estudio liderado por investigadores del Centro Nacional de Investigaciones Cardiovasculares (CNIC) y del Departamento de Inmunología de la Universidad Complutense revela que existe otro mecanismo implicado en la regulación de esta barrera inmune.

El estudio, que se publica en la revista Immunity, ha identificado un mecanismo a través del cual algunas familias de bacterias que habitan en el intestino, como Lactobacillus, refuerzan la barrera intestinal y evitan la aparición de inflamación. Los resultados pueden tener potenciales implicaciones en las enfermedades asociadas con el aumento de diseminación de las bacterias comensales por el organismo, como los trastornos metabólicos.

La función de la barrera intestinal es restringir el área o la localización de los microorganismos ‘comensales’ para que permanezcan únicamente en el intestino. Se sabe que algunas enfermedades o determinados factores, como el tipo de alimentación, pueden debilitar la barrera intestinal y, como consecuencia, se genera inflamación sistémica que se asocia a enfermedades autoinmunes o metabólicas.

Según señalan los investigadores, una nueva estrategia para reducir estas patologías puede ser el uso de probióticos, microorganismos ‘beneficiosos’ que viven en el intestino, o prebióticos, alimentos que favorecen el crecimiento de los probióticos.

“Nuestra investigación demuestra que hay moléculas presentes o secretadas por estas bacterias intestinales que se unen específicamente a un receptor llamado Mincle (Clec4e). Dicho receptor está expresado en las células del sistema inmunitario innato presentadoras de antígeno - llamadas células dendríticas - y cuya función es fortalecer la barrera intestinal”, explica David Sancho, quien dirige el laboratorio de Inmunobiología del CNIC.

Mecanismos moleculares

Por otro lado, aún se desconocen los mecanismos moleculares por los que las bacterias comensales contribuyen a mantener la barrera intestinal que hace que permanezcan únicamente en el nicho donde son beneficiosas. “Nuestro estudio demuestra que la interacción de las bacterias comensales con el receptor Mincle contribuye a una respuesta inmunitaria cuya función es mantener a estas bacterias en el intestino. Además, evita su diseminación al hígado y otros órganos donde pueden producir trastornos inflamatorios y metabólicos”, señala Sancho.

El receptor de Mincle de las células inmunitarias mantiene a las bacterias en el intestino e impide su diseminación hacia otros órganos

Pero cuando dicho receptor no está presente, añade, “observamos un incremento en el número de bacterias que son capaces de escapar del intestino y alcanzar al hígado, generando allí inflamación y cambios metabólicos”. Estos datos señalan a Mincle como una posible diana para futuras terapias que pretendan reforzar la barrera intestinal en enfermedades o situaciones en las que esta se ve debilitada.

En el estudio, Salvador Iborra, co-director de la investigación, cuenta que se observó una reducción de los linfocitos intestinales productores de las citoquinas IL-17 e IL-22 en los ratones deficientes en Mincle. “En presencia de Mincle las bacterias comensales promueven esta respuesta inmunológica, reforzando la barrera intestinal y evitando así la inflamación sistémica”, explica el experto.

Los investigadores también han visto que la administración de microorganismos comensales, como Lactobacillus, durante el desarrollo temprano de los ratones refuerza la barrera intestinal, “a través de su interacción con el receptor Mincle en las células dendríticas del intestino” comenta María Martínez-López, primera autora del estudio. “La identificación de nuevas vías moleculares de comunicación entre el sistema inmunológico del hospedador y los microorganismos comensales resulta vital para poder intervenir cuando hay una alteración en la relación de mutuo beneficio”, concluye Martínez-López.

Fuente: CNIC
Derechos: Creative Commons
Artículos relacionados
Alt de la imagen
Descubierto un minúsculo pariente de los dinosaurios

Entre los animales más grandes que han pisado o volado sobre la faz de la Tierra figuran los dinosaurios y los pterosaurios, pero sus ancestros pudieron tener un tamaño muchísimo menor. Así lo sugiere el fósil de un pariente descubierto en Madagascar de tan solo 10 cm de altura: Kongonaphon kely, un 'pequeño asesino de insectos' que puede ayudar a explicar algunas de las características de sus gigantescos primos.

Alt de la imagen
El Homo erectus no era esbelto y ligero, sino compacto, achaparrado y robusto

Un trabajo del CSIC y el Centro Nacional de Investigación de La Evolución Humana ha reconstruido en 3D el tórax del niño de Turkana, el esqueleto de H. erectus más completo, datado en 1,5 millones de años. Este estudio revela que la forma estilizada del humano moderno, con tórax y pelvis estrecho, apareció más recientemente de lo que se pensaba.