Un estudio liderado por la Universidad de Valladolid y la AEMET muestra que el calentamiento global amplificó la intensidad y el alcance de las lluvias que causaron las inundaciones catastróficas de octubre de 2024.
El 29 de octubre de 2024, Valencia registró lluvias históricas. En 16 horas cayó 771,8 mm y 184,6 mm en una sola hora, un récord histórico a escala nacional. El temporal causó 230 muertos y puso de manifiesto la vulnerabilidad frente a las tormentas extremas.
Un estudio de la Universidad de Valladolid, la Agencia Estatal de Meteorología (AEMET), en colaboración con investigadores del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), ha cuantificado por primera vez las alteraciones de la estructura interna de la tormenta provocadas por el cambio climático.
“Las catastróficas inundaciones de Valencia ilustran a la perfección la vulnerabilidad de las regiones mediterráneas ante la intensificación del ciclo hidrológico y nos advierten de que los escenarios proyectados para el futuro ya se están haciendo evidentes en la actualidad”, dice a SINC Carlos Calvo, autor principal del estudio y actualmente investigador del Centro de Investigaciones sobre Desertificación

Las catastróficas inundaciones de Valencia ilustran a la perfección la vulnerabilidad de las regiones mediterráneas ante la intensificación del ciclo hidrológico

Según las conclusiones de la investigación, estas variaciones intensificaron la tasa de precipitación en un 20 %, extendieron un 55 % la zona afectada por precipitaciones superiores a 180 mm y aumentaron el volumen total de lluvia en la cuenca del río Júcar en un 19 %, en comparación con la era preindustrial.
“Los resultados hallados en el estudio demuestran que el cambio climático antropogénico no solo a incrementa las intensidades máximas de precipitación, sino que expande el área total de la precipitación total de los sistemas convectivos. La mayor disponibilidad de humedad atmosférica permite que las tormentas generen tasas de lluvia más severas sobre áreas mucho más amplias”, añade Calvo.

La mayor disponibilidad de humedad atmosférica permite que las tormentas generen tasas de lluvia más severas sobre áreas mucho más amplias

Esta combinación de mayor intensidad y extensión de la precipitación multiplica el riesgo hidrológico, ya que favorece el desarrollo de inundaciones rápidas extraordinarias. Al aumentar un 55 % el área que supera el umbral de aviso rojo por precipitaciones extremas y un 19 % el volumen total en la cuenca del Júcar, la capacidad natural de drenaje del terreno se ve rápidamente superada.
“Una tormenta más extensa provoca que múltiples barrancos y afluentes reciban lluvias muy intensas de forma simultánea, acumulando caudales extraordinarios que convergen rápidamente y generan zonas inundables más amplias”, subraya.
El 29 de octubre de 2024, Valencia registró lluvias históricas. En 16 horas cayó 771,8 mm y 184,6 mm en una sola hora, un récord histórico a escala nacional. / EFE
El estudio, publicado en Nature Communications, utilizó simulaciones de alta resolución para analizar cómo el cambio climático afecta la dinámica convectiva de las tormentas, responsable de las precipitaciones intensas.

Este evento sirve como prueba que las tormentas convectivas severas con capacidad para generar inundaciones repentinas encontrarán un entorno termodinámico cada vez más propicio

Los datos muestran que el Mediterráneo estaba 1,2 ºC más cálido de lo normal, lo que aumentó la humedad atmosférica. Esto intensificó las lluvias un 20 % por grado de calentamiento, hasta una quinta parte más que en un escenario sin cambio climático, superando incluso la predicción de la escala de Clausius-Clapeyron. Esta tasa explica cómo cada grado centígrado que aumenta la temperatura del aire, este puede contener aproximadamente un 7 % más de vapor de agua.
Según Calvo, tradicionalmente se ha prestado mucha atención a la dinámica atmosférica pura, pero el papel termodinámico de mares sobrecalentados es un motor absolutamente determinante que intensifica estos eventos.
“La termodinámica fundamental de un clima más cálido indica que el aumento constante de las temperaturas superficiales del mar, como las anomalías de récord registradas en el verano de 2024, proporciona una mayor inestabilidad convectiva y un mayor contenido de humedad atmosférica. Por lo tanto, este evento sirve como prueba que las tormentas convectivas severas con capacidad para generar inundaciones repentinas encontrarán un entorno termodinámico cada vez más propicio para su desarrollo explosivo”, argumenta el científico.
Los investigadores evaluaron la contribución del cambio climático usando un enfoque de ‘pseudo-calentamiento global’ (PGW) de muy alta resolución espacial. El sistema actúa como un gemelo digital: reconstruye la tormenta de octubre de 2024 y luego elimina el calentamiento global desde la era preindustrial, lo que permite comparar las lluvias con y sin los efectos del cambio climático.

Gracias a la alta resolución de las simulaciones, la metodología utilizada permite cuantificar los diferentes componentes de un sistema convectivo y estudiar cómo influye el cambio climático sobre ellos

Los modelos usados en el estudio superan las limitaciones de las atribuciones tradicionales, que se basan en estadísticas y observaciones y no permiten analizar cómo el cambio climático afecta la dinámica interna de la tormenta.
“Gracias a la alta resolución de las simulaciones, la metodología utilizada permite cuantificar los diferentes componentes de un sistema convectivo y estudiar cómo influye el cambio climático sobre ellos”, destaca el meteorólogo e investigador de la AEMET Juan Jesús González Alemán.
El investigador de la Universidad de Valladolid, apunta: “Las simulaciones muestran que el principal factor detrás del aumento de las precipitaciones no fue un cambio en los campos de viento, sino un flujo de vapor de agua notablemente fortalecido hacia la zona de la tormenta”,
El mar actúa como una fuente de inyección de humedad que, al ser transportada eficientemente hacia tierra firme, alimenta las corrientes ascendentes y la liberación de calor latente, gobernando la severidad de la convección. “Sin embargo, son necesarios estudios específicos para cuantificar la contribución del mar Mediterráneo en este y otros eventos meteorológicos extremos”, continúa.
“Nuestro estudio subraya la necesidad urgente de transformar la planificación urbana y las estrategias de adaptación, sobre todo en el arco Mediterráneo. Se debe priorizar el rediseño de infraestructuras para gestionar volúmenes e intensidades de escorrentía muy superiores a los promedios históricos. Además, hay que implementar una ordenación territorial estricta para reducir la exposición en llanuras de inundación y desarrollar sistemas de alerta temprana más sofisticados, capaces de anticipar los impactos hidrológicos derivados de estos sistemas convectivos en un mundo más cálido y húmedo”, concluye.
Referencia:
Carlos Calvo-Sancho et al. “Human-induced climate change amplification on storm dynamics in Valencia’s 2024 catastrophic flash flood”. Nature Communications.