Según datos provisionales del Ministerio para la Transición Ecológica, ya se ha quemado casi el triple de superficie que en 2025 por las mismas fechas, en un total de 18 grandes incendios. La Aemet avisa de que, con el inicio de una nueva ola de calor, el riesgo de incendio en el país es muy alto.
A diferencia de la migración urbana tradicional, donde las personas se mudan a las ciudades para disfrutar de una mayor cantidad de servicios y prestaciones, este fenómeno representa cómo la sociedad empieza a desplazarse a zonas menos expuestas al cambio climático, las olas de calor y los fenómenos meteorológicos extremos.
En un contexto del calentamiento global actual, dos estudios de la Universidad Politécnica de Madrid revelan que el calor ralentiza significativamente a los osos pardos cantábricos. Por eso, estos animales utilizan los bosques como un refugio térmico.
La cornisa cantábrica, Galicia y los Pirineos aumentarán su capacidad de producción de alimentos, mientras que buena parte del interior y del centro-este peninsular la perderán, según un nuevo índice desarrollado por el CSIC. Sus proyecciones indican que casi la mitad de la población mundial podría vivir a mediados de siglo en zonas con un potencial productivo en declive.
El aumento de la temperatura marina fruto del cambio climático favorece a la bacteria Vibrio vulnificus en aguas salobres. Sin embargo, el personal experto pide calma: el baño en el Mediterráneo es seguro para la población sana y el riesgo de infección es muy bajo.
El calentamiento del mar favorece la llegada de esta especie a las costas gallegas. El hallazgo, liderado por un equipo del Instituto Español de Oceanografía, supone la cita más septentrional registrada hasta la fecha en aguas europeas y una expansión de más de 500 km respecto a su distribución conocida.
En medio de olas de calor extremas y temperaturas medias que no paran de crecer cada año por la crisis climática, el uso del aire acondicionado se está volviendo prácticamente imprescindible en muchos lugares. Sin embargo, también contribuye a su vez al calentamiento del planeta y su utilización no está al alcance de todo el mundo.
Al aumento de la temperatura media global del aire se une ahora la ocurrencia, año tras año, de estos fenómenos. Todo ello a causa del cambio climático provocado por las emisiones de gases de efecto invernadero.
El Sistema de Monitorización de la Mortalidad diaria estima que se han producido 212 fallecimientos en el país que se pueden atribuir a la ola de calor comenzada el pasado domingo. En Europa, un informe revela que el 45 % de las ciudades europeas ha batido ya o está en camino de superar sus máximos históricos de estrés térmico.
La exposición a al menos 1 día de estrés térmico extremo ha aumentado del 16 % al 22 % de la población global respecto a la década de 1970, lo que equivale a mil millones de personas adicionales. Esta carga de calor depende de múltiples factores ambientales, como la temperatura, la humedad, el viento y la radiación solar.