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El desarrollo de los pinos está condicionado por insectos y hongos

La asociación de insectos xilófagos y hongos patógenos favorece a los primeros a superar las defensas de las plantas, consiguiendo así crecer más rápidamente y condicionando el desarrollo de los pinos con los que conviven. Este es uno de los principales resultados que obtuvo la investigadora de la Universidade de Vigo Monserrat Pestaña tras el desarrollo de su tesis doctoral Interacciones tróficas entre insectos y hongos en Pinus pinaster Ait.

Procesionaria (Thaumetopoea pityocampa). Foto: Santi M.B.

La investigación, calificada con sobresaliente cum laude y dirigida por Serena Santolamazza, parte del conocimiento de que los insectos y los hongos influyen en el crecimiento, reproducción y supervivencia de las plantas, para analizar algunas de las interacciones ecológicas que se establecen en las poblaciones de Pinus Pinaster Ait., la conífera que ocupa la mayor superficie forestal de Galicia.

La autora señala que eligió este tema porque, a pesar de ser consabidos los efectos que tienen sobre las plantas, “existen pocos estudios que examinen contemporaneamente la interacción entre estos niveles tróficos”. Asimismo, señala que “este tipo de investigaciones sobre la ecología básica de los ecosistemas son necesarias para poder encontrar posteriores aplicaciones forestales”.

Impacto de la defoliación en los hongos micorrícicos

La tesis está dividida en dos partes. En la primera Montserrat Pestaña, que trabaja en la Facultad de Biología de la Universidade de Vigo como técnico del Departamento de Ecología y Biología Animal, se ocupa del impacto de la defoliación sobre la comunidad de hongos micorrícicos.

Para esto estudió durante dos años el efecto de los insectos herbívoros sobre los hongos ectomicorrícicos simulando ataques de procesionaria (Thaumetopoea pityocampa). Como primer resultado la investigadora observó que “la defoliación provocada por los herbívoros reduce la superficie fotosintética y ocasiona respuestas de compensación que incluyen cambios en los patrones de distribución de carbohidratos y biomasa”.

Con base a lo anterior, partió de la hipótesis de que la herbivoría origina un “feedback negativo” sobre la comunidad de micorrizas, para ponerla a prueba. Evaluó cómo distintos porcentajes de defoliación afectan a la colonización micorrícica, a la abundancia relativa, a la riqueza y a la diversidad de las especies fúngicas.

Tuvo también en cuenta la respuesta de la planta a esta defoliación. Finalmente, la investigación demostró que el impacto que genera la defoliación sobre el crecimiento de la planta hospedadora y las micorrizas depende principalmente de la severidad y la duración de esa defoliación.

De este modo, la autora indica que, por una parte, “las plantas sometidas a una defoliación severa, es decir, a la eliminación del 75% de las acículas maduras, presentaron una reducción del crecimiento”. “Por otra parte, los efectos producidos por una defoliación ligera (eliminación del 25% de las acículas maduras) oscilaron entre positivos y negativos, ya que se produjo un aumento del número de brotes y del número de piñas, pero una reducción de la altura del árbol, del diámetro del tronco y de la longitud del brote terminal, lo que sugiere la existencia de una repuesta compensatoria de la planta ante un estrés”, añade.

Interacciones entre insectos xilófagos y hongos patógenos

La segunda parte de la tesis abarca las interacciones que se establecen entre insectos xilófagos y hongos patógenos. Montserrat Pestaña estudió durante dos estaciones (otoño e invierno de 2007-08 y primavera-verano de 2008) los efectos que produce la presencia del hongo patógeno Leptographium serpens (Goid.) sobre la biología del coleóptero xilófago Pissodes castaneus (De Geer) cuando ambos organismos comparten la misma planta hospedadora.

Para esto, en ambos períodos, trabajó con 42 plantas de P. pinaster de aproximadamente 5 años de edad, colocadas en el interior de un invernadero y distribuidas aleatoriamente entre dos tratamientos y dos grupos de control.

De sus pesquisas la investigadora pudo comprobar que el hongo no manifestó ningún comportamiento antagonista hacia P. Castaneus. En su tesis Pestaña señala que “de hecho el insecto se benefició de la presencia del hongo patógeno, ya que gracias a este, consiguió superar las defensas de la planta, obtener más nutrientes, desarrollarse más rápidamente e incrementar en ocasiones su tamaño corporal”.

Estudió también la capacidad del insecto para transportar e inocular esporas de L. serpens en plantas de P. pinaster, demostrando por primera vez que P. castaneus podría actuar como vector de L. serpens, “aunque probablemente esta relación sea poco habitual en condiciones naturales”.

Los resultados obtenidos demuestran, según la autora, “que el control y la eliminación de los árboles afectados por estos organismos evitaría la dispersión del hongo y del insecto”.

Fuente: Universidad de Vigo
Derechos: Creative Commons
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