Si estás registrado

No podrás conectarte si excedes diez intentos fallidos.

Si todavía no estás registrado

La Agencia SINC ofrece servicios diferentes dependiendo de tu perfil.

Selecciona el tuyo:

Periodistas Instituciones
Si estás registrado

No podrás conectarte si excedes diez intentos fallidos.

Si todavía no estás registrado

La Agencia SINC ofrece servicios diferentes dependiendo de tu perfil.

Selecciona el tuyo:

Periodistas Instituciones
Salud pública

El ejercicio regular es beneficioso para la salud respiratoria de los fumadores

La actividad física regular mejora la función pulmonar en las personas fumadoras en ciudades europeas, independientemente de los niveles de contaminación atmosférica. Es la principal conclusión de un estudio realizado con 4.500 participantes de nueve países europeos, liderado por el Instituto de Salud Global de Barcelona.

El ejercicio regular mejora la capacidad pulmonar de las personas que fuman. / Gueert Pieters / Unsplash

Investigadores del Instituto de Salud Global de Barcelona (ISGlobal) han liderado un estudio que indica que la actividad física regular se asocia con una mejora de la función pulmonar en las personas fumadoras en ciudades europeas, independientemente de los niveles de contaminación del aire.

El trabajo ha sido llevado a cabo con más de 4.500 personas de nueve países europeos, en el marco del proyecto Ageing Lungs in European Cohorts (ALEC), coordinado por el Imperial College de Londres.

Durante diez años se hizo un seguimiento de los participantes, de entre 27 y 57 años

Un trabajo previo del mismo proyecto concluyó que el ejercicio regular se asociaba con una mejor función pulmonar entre las personas fumadoras, pero no se analizaron datos de exposición a la contaminación del aire.

La nueva investigación, publicada en la revista Environment International, se planteó como objetivo evaluar si la exposición residencial a la contaminación del aire –la estimación anual de dióxido de nitrógeno (NO2) y de partículas en suspensión PM2,5 y PM10– modifican el efecto de la actividad física en la función pulmonar, tanto de las personas fumadoras como de las que nunca han fumado.

El trabajo analizó los datos de 2.801 personas que nunca habían fumado y 1.719 personas fumadoras de Bélgica, Francia, Alemania, Italia, Noruega, España, Suecia, Suiza y el Reino Unido, participantes de la Encuesta de Salud Respiratoria de la Comunidad Europea (ECRHS).

Durante diez años se hizo un seguimiento de las y los participantes, de entre 27 y 57 años al inicio del estudio: fueron clasificados como activos si hacían ejercicio con una frecuencia de dos o más veces a la semana y una duración de una hora a la semana o más. La función pulmonar se evaluó mediante la prueba de la espirometría.

Beneficios para la salud

Las conclusiones indicaron que la actividad física regular fue asociada con una mejor función pulmonar entre las personas fumadoras, independientemente de los niveles de contaminación del aire. En cuanto a las personas no fumadoras, el ejercicio pareció tener beneficios para la función pulmonar en zonas con niveles de contaminación del aire bajos o medios, pero estos resultados fueron menos claros en zonas urbanas más contaminadas.

Los investigadores apelan para que se tomen medidas de mejora de la calidad del aire

Elaine Fuertes, primera autora de la publicación, destaca que “los resultados refuerzan el mensaje de que la actividad física es beneficiosa para la salud, incluida la salud respiratoria”. “Sin embargo, nuestros datos sugieren que puede haber cierta atenuación de este efecto entre las personas no fumadoras que viven en ciudades con niveles de contaminación altos, por lo que de ser confirmado, las políticas destinadas a controlar los niveles de calidad del aire garantizarían el máximo beneficio de las medidas de promoción de la actividad física”, añade.

“Muchas formas de actividad física tienen lugar al aire libre, como ir en bicicleta, caminar o correr, y además se promueve el transporte activo como un método para reducir tanto los niveles de contaminación del aire como el sedentarismo. Así, entender la relación entre contaminación del aire, actividad física y función pulmonar es imprescindible para la toma de decisiones en los ámbitos de la salud pública y la planificación urbana”, valora Judith Garcia-Aymerich, coordinadora del trabajo y del programa de investigación de Enfermedades no transmisibles y medio ambiente de ISGlobal.

El trabajo ha sido posible gracias al apoyo del programa de investigación e innovación Horizon 2020 de la Unión Europea (estudio ALEC bajo acuerdo de subvención n. 633212) y la beca Marie Skłodowska-Curie.

Referencia bibliográfica:

Fuertes E, Markevych I, Jarvis D, Vienneau D, de Hoogh K, Antó JM, Bowatte G, Bono R, Corsico AG, Emtner M, Gislason T, Gullón JA, Heinrich J, Henderson J, Holm M, Johannessen A, Leynaert B, Marcon A, Marchetti P, Moratalla JM, Pascual S, Probst-Hensch N, Sánchez-Ramos JL, Siroux V, Sommar J, Weyler J, Kuenzli N, Jacquemin B, Garcia-Aymerich J. “Residential air pollution does not modify the positive association between physical activity and lung function in current smokers in the ECRHS study”. Environ Int. 2018 Aug 16;120:364-372. doi: 10.1016/j.envint.2018.07.032.

Fuente: ISGlobal
Derechos: Creative Commons
Artículos relacionados
Alt de la imagen
Gabriel Heras, médico y autor de ‘En primera línea’
“Si volviéramos a empezar de cero los sanitarios no seríamos capaces de soportarlo”
Laura Chaparro

El pico de la pandemia ha pasado, pero el personal de los hospitales, como este intensivista, teme que la población corra riesgos y se produzca una segunda oleada. “La única manera que tuvimos muchos de nosotros de descansar fue caer infectados”, afirma. El libro que acaba de publicar narra la angustia vivida en una UCI madrileña.

Alt de la imagen
Un estudio en China prueba el coste mental de la pandemia sobre el personal sanitario

A principios de 2020, los síntomas de depresión y ansiedad y el miedo a sufrir agresiones en el trabajo empeoraron entre los médicos residentes en Shanghái, una de las primeras urbes en hacer frente al coronavirus. “Necesitamos priorizar el bienestar de los trabajadores de la salud, no solo por ellos, sino también por los pacientes que los necesitarán en los próximos meses”, reclama el investigador principal.